CINE: Antonio Savinelli, cineasta venezolano

antonio savinelli

Antonio Savinelli es un joven cineasta venezolano que reside en España desde hace unos años, donde imparte clases acerca del mundo cinematográfico que aprendió gracias a sus estudios realizados en nuestro país. Egresado de la Escuela de Artes de la UCV y con una amplia experiencia en cortometrajes, se encuentra actualmente produciendo su primer largometraje que será una coproducción entre Venezuela y España. Sus cortos han merecido premios en variados festivales europeos y se han visto en televisoras de todo el mundo. Tony, como le llaman sus amigos, no descarta volver a Venezuela, más bien espera el apoyo necesario de las instituciones para regresar a su país y aplicar sus experiencias aquí para contribuir con el resurgimiento del cine nacional.

ENCONTRARTE: ¿Cuáles son tus orígenes como cineasta? ¿Dónde estudiaste, con quién?

Comencé en el mundo de cine hace doce años, en esa época estudiaba economía y realmente no sentía que fuera a terminar mi vida detrás de un escritorio. Gracias a los consejos de un amigo, terminé abandonando la carrera y decidí estudiar cine. Fue una decisión difícil pero no me arrepiento, tal vez hubiese tenido una vida más tranquila y equilibrada, pero nunca me hubiese implicado tanto en mi trabajo como lo hago ahora.

Estudié en el Centro de Enseñanzas de Artes Audiovisuales Luis Buñuel (un poco largo el nombre), y fuimos la primera y última promoción porque después de graduarnos la escuela cerró. El CEAA no tenía muchos recursos, pero si excelentes profesores y al final eso es lo que cuenta desde mi punto de vista, creo que las escuelas que tienen tantos recursos terminan simplificando la vida de los estudiantes y mutilando su creatividad, dentro de las carencias es donde emergen la mejores ideas y la mejor forma de trabajar. Durante los años de estudios, junto a Javier Da Silva comprendiendo que la escuela no contaba con los medios para hacer cine, nos embarcamos en un proyecto de cortometraje en 35mm, esta iniciativa motivó a todos los estudiantes y nos impulsó a filmar otro cortometraje en 16mm. En ambos rodajes trabajamos todos los estudiantes de cine, asesorados por los profesores, y nuestra formación logró ser más integral.  Por eso siempre les digo a mis alumnos, que las escuelas terminan haciéndolas los alumnos, y nunca debes esperar que te resuelvan la vida, si no hay recursos entonces se generan. Recuerdo que el primer día de clases, le pregunté a mi amigo Carlos Enrique: ¿Luis Buñuel es el dueño de la escuela?

ENCONTRARTE: ¿Por qué decidiste hacer cine?

Nunca decidí hacer cine, llegué por casualidad o como dicen por causalidad. A los quince años comencé a escribir relatos típicos de un adolescente, y desde ese momento la creación me fue atrapando, emocionando. Cuando tuve el primer contacto con la cámara, la emoción se triplicó y entendí que mi camino ya estaba trazado. Toda mi vida fui un pésimo estudiante, un alumno al que suelen llamar problemático, pero cuando estudié cine las cosas cambiaron drásticamente. Ya no tenía que obligarme a cumplir con el horario de clases y trasnocharme para entregar un trabajo al día siguiente, sencillamente disfrutaba desvelándome, me encantaba llegar temprano a clases y sentarme en la primera fila, incluso hacía más cosas de las que exigían en la carrera. En pocas palabras el cine se convirtió en una necesidad, no una obligación.

ENCONTRARTE: ¿Qué es el cine para ti?

El cine para mi es un arte, y luego un medio de expresión. Lamentablemente con el paso de tiempo se ha convertido cada vez más en un espectáculo, y las obras de carácter verdaderamente artístico han sido relegadas a un segundo plano, incluso en los festivales internacionales. Actualmente prevalece la técnica, y el efectismo ha desplazado al contenido. Se podría decir que el cine actual se ha convertido en un 
anexo de la televisión y utilizan las mismas estrategias de marketing. Por un lado los medios están a la mano y nadie puede quejarse de no poder realizar cosas, pero en el ámbito de la distribución y exhibición el tema se torna complejo, termina siendo más importante dominar la oratoria, planes de ventas, manejo de la imagen, que el discurso narrativo, puestas en escena, ritmo, etc. Pero gracias a los avances tecnológicos y la plataforma de Internet aparecen nuevas esperanzas, personas sin recursos pueden enfrentar sus proyectos, darse a conocer, y tener un acceso menos complicado al mundo del cine.

ENCONTRARTE: ¿Cuáles películas haz realizado? (entre cortos, documentales, etc)

He dirigido ocho cortometrajes, y entre cortos de alumnos y amigos unos cincuenta. El Caminante de las montañas fue el primer corto y lo dirigí con Javier DaSilva, luego realicé Andrajo el corto que más cariño le tengo porque marcó una época importante en mi vida y lo he proyectado en muchos países. Octavo arte que también lo dirigí con Javier DaSilva. Hoy vinieron por mí, una animación en la que colaboré con Adriano Ríos Sosa, un artista colombiano, y por último Leidus Belide. Ese cortometraje fue un experimento y hasta la fecha lo he proyectado solo una vez en la Cinemateca Nacional, el corto fue rodado en 16mm y fue toda una experiencia de producción, porque rodamos en la montaña, playa y ciudad, en cinco fines de semana, con cinco cámaras distintas, dependiendo de la productora de cine que nos la prestara y cinco tipos de película distintas, dependiendo de quien nos la regalará. Estuve un año con el productor César Antillano montando el corto en Bolívar Films, gracias a Jorge Jacko que nos dejó gratis la moviola, y digamos que ese corto fue un postgrado de producción y montaje. Luego viajé a España y realicé Zumo de Naranja, un corto sin pretensiones, grabado con una cámara casera y realizado más como un ejercicio que algo verdaderamente profesional. Pero como la vida es tan irónica y contradictoria, resultó ser el corto con más proyección internacional, fue seleccionado en el festival de San Sebastián, también lo adquirió el canal Sky channel con sede en Londres y fue visto como en 40 países, y hace un par de meses obtuvo el primer premio en un certamen de cortos en Valencia. Luego vino Como el Agua, un corto financiado por el Ayuntamiento de Xàbia en la Comunidad Valenciana y producido por Eccoli Producciones, ese cortometraje ha recorrido varios festivales y lo estrené hace un año en Venezuela. El último trabajo es Hábitat, un corto experimental donde utilizo espacios de una casa en contraposición con sonidos de naturaleza y animales salvajes. Espero estrenarlo el próximo año en Venezuela y por el momento fue finalista en los Premios Tirant 2008. Cada corto ha sido un mundo y siempre encuentras problemas distintos, Realmente mi formación verdadera la adquirí haciendo cortometrajes, equivocándome muchas veces y aprendiendo de mis errores. También me ha servido para conocer un montón de gente maravillosa, y a pesar de tantos dolores de cabeza, me he divertido muchísimo.

ENCONTRARTE: ¿Cómo llegaste a hacer cine en España?

Llegué a España gracias a una beca otorgada por el Programa Ibermedia, para realizar un master en guión de cine, en la Fundación para el Audiovisual (FIA) con sede en Valencia. Durante el master desarrollé el guión de largometraje Tomates Maduros junto a José Vicente Miralles, guionista y escritor valenciano. Como un largo se escribe durante tanto tiempo, ofrecí en las escuelas de cine el modelo de talleres prácticos que realicé en Venezuela. Comencé a trabajar como docente en la Escuela Off Teatro y Cine, y allí conocí a Ismael López (Eccoli Producciones), que se interesó en producir el largometraje. A partir de ese momento comencé a realizar trabajos tanto para la productora como en la Escuela Off y se agrandó mi red de contactos, que me han permitido realizar más cosas. Hacer cine en España sencillamente fue una continuación a la forma de trabajar en Venezuela, las mismas ganas, el mismo empeño, constancia, dedicación, paciencia, etc…

ENCONTRARTE: ¿Por qué España y no Venezuela? (O en todo caso, cualquier otro país) Coméntanos sobre tu trabajo docente y cómo llegaste a hacerlo.

¿Por qué España y no Venezuela? Esa pregunta la podría responder mejor el comité de evaluación de proyectos del Cnac, o la Villa de Cine. Desde que pisé España hasta el día de hoy mis proyectos están relacionados con Venezuela, y con la intención de filmarlos en mi país. Pero convocatoria tras convocatoria han sido rechazados, en desarrollo de guión, desarrollo de proyecto, documental, concursos, etc. A veces pienso que viajé a España para comer jamón serrano y tortilla de patatas, y no con la intención de formarme fuera y luego aplicar los conocimientos adquiridos en mi país de origen. Tal vez sucederá el dicho de que nadie es profeta en su tierra, porque justamente las virtudes que tienen mis proyectos en España, en Venezuela se tornan defectos. En todo caso no quiero acusar a nadie, muchas veces las historias no están preparadas para la época, a veces se adelantan y otras veces se retrazan. De todas maneras lo seguiré intentando acá, en Venezuela y en Pekín, al igual que hay que adaptarse a las nuevas tecnologías, también habrá que adaptarse a distintos países y maneras de ver el mundo. En el caso de la docencia me sucedía muchas veces, que estaba escribiendo en la pizarra y cuando giraba la cabeza para hablar con los alumnos, al mirarlos me preguntaba: ¿qué hago dando clases acá y no en Venezuela?

Pero fue pasando el tiempo y entendí que la docencia va más allá de un sentimiento patriótico, es trasmitir tus conocimientos lo mejor que puedas y dar todo de ti a un grupo de personas que están ávidas de aprender y conocer parte del mundo a través de tu realidad. También logré entender que mi función en España no deja de ser importante, porque con tantos problemas sobre el tema de la inmigración, la personas que estamos fuera y haciendo cosas buenas, terminamos siendo sin haberlo decidido, la imagen de nuestro país fuera de las fronteras, y somos personas que le damos un tinte distinto a sus realidades. Muchas veces me siento orgulloso por venir de tan lejos para aportar un grano de arena a esta sociedad, es una manera de hacerles entender a través del ejemplo, que nosotros también tenemos cosas que decir y enseñar. A Venezuela me gustaría volver y crear una escuela de cine, totalmente práctica y gratis, pero aun falta mucho camino que recorrer. Por el momento me conformo con dictar algunos talleres en Venezuela, cuando alguien se interese.


ENCONTRARTE: ¿Cuál es tu visión de la actual situación del cine venezolano, estando en el exterior?

El cine venezolano está viviendo su mejor época, y se están haciendo muchos proyectos que antes eran difícil de realizar. Hay que destacar que todo esto se ha generado gracias al estado y las políticas cinematográficas. En países sin una distribución tan potente como la norteamericana, es imposible sin apoyo del estado que el cine salga a flote. El estado debe activar la industria y aplicar leyes que protejan al propio mercado, sino terminan devorando nuestro espacios de exhibición y los peor de todo, nuestra cultura. En ese sentido, lo que se tiene hacer se está haciendo, y con el tiempo se generará la industria y la reconciliación con el espectador venezolano. Pero como nada puede ser perfecto y la vida no es tan bonita como lo pintan las palabras, el problema actual no son los recursos y el estado, sino la gente. Los que piensan que pueden hacer un largo sin dominar el guión, aquellos que dirigen sin tener conocimientos de composición, el que piensa que un actor debe interpretar como en una obra de teatro, los que hacen el sonido como si estuvieran tomando una referencia del ambiente, los que ruedan y ruedan sin tener conocimientos de montaje, los directores de fotografía que no filman como repetía incesantemente Pedro Laya: la cámara va donde cae la sombra, y los que desean contar una historia que ni remotamente está a su alcance. En pocas palabras el único problema del cine venezolano tiene que ver con la mediocridad, el oportunismo y el ego. Obviamente se están haciendo cosas sorprendentes y por cineastas muy preparados, pero están fuera de la norma. Espero que sea una cuestión de tiempo, y solo queden los que realmente están comprometidos con su trabajo, especializados en las distintas áreas, y sean sinceros con su obra.

ENCONTRARTE: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Por el momento sigo buscando el financiamiento en Europa para realizar el largometraje Tomates Maduros, estoy preparando otro cortometraje en colaboración con José Vicente Miralles, terminando una novela corta sobre la inmigración que se titula: La Ciudad sin Brújula, y un proyecto fotográfico sobre la arquitectura europea y su gente. Continuar realizando los Talleres Prácticos de Cine y dictando clases de cine en la Escuela Off. Comer jamón serrano y tortilla de patatas, ir a los conciertos gratis y viajar todo lo que pueda en Europa con las compañías aéreas de bajo coste, vivir la vida y disfrutar.

 

Andreina Gutierrez / ENcontrARTE

 


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