Sonidista

sonidista de cine

La importancia del sonido en un largometraje

 

Una película filmada con cámaras de última generación, ópticas fijas primetime, fotografía impecable, narrativa visual estupenda pero con un sonido mediocre, está condenada al fracaso. En caso contrario, si el sonido es excelente, aunque esté filmada con un móvil, el espectador no tendrá problema de verla e interesarse en ella durante su metraje.


Sonidista Edgar Torres en el rodaje de Leidus Belide, 2000.


Aquí es donde radica la importancia del sonido: que hace olvidar los problemas o carencias visuales para lograr que el espectador se sumerja de lleno en la historia. El sonido es un elemento fundamental a la hora de narrar, crear continuidad y homogeneizar el discurso cinematográfico.

 

Un ejemplo muy claro es en las películas de terror, en las que, sin ver nada, la situación de tensión y ansiedad está creada a través del mundo sonoro, o en las películas bélicas, que recrean una batalla con miles de hombres combatiendo sin la necesidad de verlos.

 

Un espectador que esté visionando una película y tenga que esforzarse para escuchar y entender los diálogos, no aguantará más de cinco minutos antes de desconectarse de la historia, aburrirse e incluso frustrarse por no comprender los que está sucediendo.

 

Se dice que en una película el 50% es la imagen y 50% el sonido. Yo me atrevería a decir que, en películas sin presupuesto, la imagen es un 25% y el sonido un 70%.

 

¿Cómo obtener un buen sonido sin dinero?

 

El director y productor deben tomar consciencia de la importancia de registrar un buen sonido; esto hará que exista mayor compromiso a la hora de rodar el proyecto.

 

Es necesario trabajar con equipos de alta gama porque son justamente los que registrarán un sonido lo más limpio posible (micro unidireccional, direccional, de corbata, mesa de mezcla, etc). Si el presupuesto es mínimo, habrá que reajustar las partidas presupuestarías y prescindir de algunos elementos de la imagen.

 

Trabajar con un sonidista experimentado y resolutivo, acostumbrado a desenvolverse con pocos recursos, que comprenda el contexto del proyecto y aporte buenas ideas.

 

Rodar en interiores silenciosos y en exteriores a primera hora del día o en días no laborables, cuando el volumen de gente baja considerablemente.

 

No dejar al sonidista en el último escalafón. Comunicarse constantemente y escuchar, nunca mejor dicho, su opinión, consejos e inconvenientes.

 

Si surgen imprevistos en los lugares de rodajes (albañiles haciendo una reforma en el piso de al lado, una manifestación justo en el lugar de rodaje, un extractor que suena sin saber su procedencia y miles de cosas más) no tomar inmediatamente la decisión de doblar el material o salvarlo en postproducción. Porque créanme que, al llegar a sala de postproducción, el material siempre estará peor de lo que pensaban.

Por ello, si hay que detener el rodaje, moverse de localización e incluso cambiar la posición de la cámara por mejorar el sonido, se hace.

 

El sonidista no es un enemigo, el sonidista no es una persona que estorba la iluminación creando sombras en el set con el micro. El sonidista es imprescindible, necesario y merece un lugar privilegiado dentro de la producción cinematográfica. Porque, gracias a su sonido, obtendremos el 75% del camino ganado.

 

 

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