Antonio Savinelli

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Antonio Savinelli is a Venezuelan-Italian film director and he has been living in Spain for 12 years.

 

He is the author of numerous short films, documentaries and video arts that were awarded in important film festivals.

 

He has extensive experience as a teacher at various schools and universities.

 

“In the City Without a Compass” is his feature film debut.

 

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Entrevista de Juan Oses Navaz para la película En la ciudad sin brújula

ciudad sin brujula punto cero

La página web Noticias y Ocio Punto Cero, en la que colabora Juan Oses Navaz me realizó esta entrevista. Juan Oses Navaz es un periodista y escritor con un amplia experiencia, además de ser un buen amigo, que vive en Chera (lugar donde se rodó parte de la película), que colaboró en producción y que aparece como figurante en una de las escenas iniciales del film.

 

Comparto la entrevista completa:

 

Toni Savinelli es un realizador audiovisual venezolano especializado en dirección, producción y guión de cine. Autor de numerosos cortometrajes, documentales y videoartes, ha desarrollado paralelamente su carrera en el mundo de la comunicación y publicidad. Para ello ha filmado campañas de turismo, moda, vídeos corporativos y publicitarios.

 

Savinelli cuenta con una amplia experiencia como profesor de cine en distintas escuelas y universidades. Además ejerce como escritor y fotógrafo. En la ciudad sin nombre es su ópera prima.

 

-      Toni, ¿cómo surgió la idea de En la ciudad sin brújula?

-      Surge de dos personales reales que viven en Italia, pero se ha ido modificando e incorporando elementos de ficción que han hecho que se conviertan en otros personajes.

 

-      ¿En qué lugares has rodado?

 

-      La mayor parte se rodó en Valencia capital y en un pequeño pueblo del interior llamado Chera.

 

-      Naciste en Venezuela. ¿Cuántos años llevas en España?

-      Diez.

 

-      ¿Por qué elegiste Valencia para vivir?

-      Vine a Valencia por una beca que dio el Programa Ibermedia para estudiar un Master en Guión de Cine en la Fundación para la Investigación del Audiovisual.

 

-      ¿Cuántas personas han intervenido de una u otra forma en la película?

-      En el equipo técnico y artístico han colaborado unas 30 personas.

 

-      ¿Cuánto dinero has invertido hasta el momento?

-      En la película se han invertido aproximadamente 12000 euros. La mayor parte del dinero viene de Venezuela, a través de Rodando Films y otra parte son fondos propios. En la película se ha invertido poco, porque ningún componente del equipo ha cobrado.

 

-      ¿Qué falta para concluir?

-      Falta finalizar el montaje de banda y mezcla de sonido, la corrección de color, copias de proyección e impresiones de carteles.

 

-      ¿Tienes la idea de presentar la película en algún festival de cine?

-      La idea es presentar la película en la mayoría de los festivales de cine y la ruta la comenzaremos en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

 

-      Háblanos de los actores y actrices que han intervenido en el rodaje.

-      Los actores y actrices que han intervenido en el rodaje son Javier Mejía y Agnes Kiraly. Los dos son actores experimentados y con mucho talento, que han sabido interpretar con mucha profesionalidad los personajes, dándoles una dimensión más profunda.

 

-      ¿Tienes otros proyectos en mente?

 

-      Tengo varios guiones de largometraje que deseo realizar, pero por el momento estoy concentrado únicamente en finalizar En la ciudad sin brújula.

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Entrevista para la revista Colores Hispanos Magazine

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Gracias a la periodista Aymara Defêche y editora de la revista Colores Hispanos Magazine que se publica periódicamente en Bélgica para toda la comunidad hispánica. 

 

Compartimos la entrevista donde hablamos sobre la película En la ciudad sin brújula.

 

Antonio Savinelli es un realizador audiovisual especializado en dirección, producción y guión de cine. Autor de numerosos cortometrajes, documentales y videoartes. Paralelamente ha desarrollado su carrera en el mundo de la comunicación y publicidad, filmando campañas de turismo, moda, vídeos corporativos y publicitarios. Tiene una amplia experiencia como profesor de cine en distintas escuelas y universidades. Escritor y fotógrafo. En la ciudad sin brújula es su opera prima. 

 

-¿Cuál es el mensaje que usted transmite a través de En la Ciudad sin Brújula?

–En la ciudad sin brújula aborda los temas de inmigración, pertenencia, renuncia y soledad. Dentro del contexto actual se confronta lo urbano con lo rural y lo local con lo extranjero. Es una historia sencilla, realista y positiva.

 

 -¿Cuáles son vuestras expectativas en lo que se refiere a su primera opera prima « En la Ciudad sin brújula »? -¿En cuáles países se transmitirá la cinta y para cuándo se estima el lanzamiento?

–Las expectativas es darnos a conocer y demostrar que podemos hacer bien las cosas con poco dinero, y que nos sirva para abrir las puertas a proyectos posteriores.

Tenemos previsto exhibirla en Venezuela, España, Lituania, Italia, Argentina, México, Colombia y Hungría (países de origen del equipo que participó en la película), y siempre queda la posibilidad de ampliar a otros países.

Además está previsto exhibir En la ciudad sin brújula no solo en las salas de cine convencionales sino también en Casas de Cultura de los distintos pueblos de España, acompañando las proyecciones con talleres de cine, charlas y debates, para permitir al público disfrutar de esta obra cinematográfica en cercanía a sus realizadores, y así potenciar la formación de cine y promover el interés sobre el séptimo arte.

--¿Cómo ha sido hasta ahora el desarrollo de « En la ciudad sin brújula »? --¿Dónde se hizo?

--El desarrollo ha sido bastante particular, porque la mitad del equipo técnico somos profesores de cine, que llegamos a España para estudiar un master en guión de cine, y al final nos quedamos. Durante estos años hemos formados a alumnos que también participaron en la película. Es una película hecha por profesores y alumnos. La película fue rodada en Valencia y Chera, producida por la Rodando Films ( Venezuela), Asociación Más Colores y Savinelli Films (España) con la colaboración del Hotel Las Arenas Balneario Resort 5*, Bodegas Ladrón de Lunas, Pompadour Infusiones, Escuela Off Teatro y Cine y el Ayuntamiento de Chera.

 

--¿Como cineasta, puede decirnos cuáles fueron los detalles que más cuidaron en la realización de la película?


--Lo que más nos preocupaba a la hora de filmarla era que la historia se entendiera lo mejor posible, constantemente durante el rodaje hacíamos un ejercicio de reflexión si las imágenes funcionaban en montaje. Tuvimos nuestras dudas, porque cuando ruedas la presión del tiempo es muy fuerte, pero por suerte en montaje no han faltado planos y la historia se entiende perfectamente.

 

-¿En cuánto a los actores, cómo ha sido el casting y la experiencia al producir y dirigir la película?

--Al casting se presentaron 500 personas y teníamos muchas actores válidos, estuvimos dudando hasta último momento, pero finalmente escogimos a Javier Mejía y Agnes Kiraly y fue realmente un acierto, porque son estupendos actores, muy profesionales y que hicieron crecer a los personajes.

 

-¿Qué ha sido lo más difícil hasta ahora?

--Sin lugar a dudas la producción. Sobretodo por la falta de recursos, esto hace que se tenga que improvisar más de la cuenta y constantemente resolver problemas. También es complicado gestionar el equipo humano, cada uno tiene sus días y sus necesidades. En ese sentido aprendes mucho a liderar un equipo y entender cuales son tus limitaciones.

 

-¿Se queda usted en España para seguir haciendo cine?


--Por el momento sí, aunque me gustaría rodar nuevamente en Venezuela. Además cabe agregar que las ideas surgen en el sitio al que tu vayas...

 

- En España la película : « 8 apellidos vascos » ha recaudado más de 50 millones de euros y se ha mantenido en taquilla más que cualquier otra película de ese país, ha superado a la otra cinta española « Lo imposible » ¿Le gustaría traspasar esos números? ¿Cree usted que los Españoles y los hispanos están más prestos a ver el cine que se produce en su país?

--Ojalá podamos traspasar esos números aunque lo veo muy difícil, son películas filmadas con mucho presupuesto y que a su vez están dentro de una estructura amplia de distribución. En el caso de las películas de bajo presupuesto la barrera más grande es tener visibilidad.

En cualquier caso el éxito de estas películas ayudan a las pequeñas, porque también son películas de factura nacional. Durante muchos años hemos escuchado a los españoles decir que su cine es malo y en Venezuela suelen decir lo mismo, pero la realidad es que las películas que rompen record de taquillas son justamente películas nacionales, porque son productos audiovisuales con idiosincrasia propia, que permiten al público en general disfrutar de obras cinematográficas más cercanas a su entorno.

 

-¿Puede decirnos alguna anécdota de las grabaciones de « En la Ciudad sin Brújula »?


--El primer día rodamos de noche y como a las tres de la madrugada me dio un mareo por todo el estrés y tuvo que terminar de dirigir ese día la asistente de dirección. Y ahora, que estoy editando, los planos que más me gustan son los que María Claudia Bonilla dirigió.

 

--¿Qué es el éxito para usted?

--Considero que el éxito es relativo y está sujeto a las expectativas que tengas. En mi caso el éxito es hacer lo que te gusta y hacerlo de la mejor forma posible.

 

Antonio, he tenido la oportunidad de ser su alumna en un curso de cortometrajes. En ese momento y por lo que pude apreciar, me parece que usted es un excelente cineasta, disciplinado, apasionado, responsable, capaz de saber liderar equipos, y de alcanzar resultados positivos y de calidad; luego de su experiencia en Venezuela y España dictando cursos de cine, elaborando cortos, etc.

-- ¿Puede decirnos cómo ha crecido usted, tanto personal como en lo profesional con la realización de su propia película « En la ciudad sin brújula » ?

Como persona he sentido que di un paso a la adultez y cumplí uno de los sueños de mi vida. En lo profesional me dio una visión más amplia a la hora de organizar el trabajo, las ideas, a ser receptivo a las aportaciones del equipo y darse cuenta de la importancia del trabajo en equipo.

 

Para finalizar, -

 

-¿Le gustaría darle un mensaje a los hispanos?


--Qué la cultura del esfuerzo, que tenemos los hispanos al estar en Europa, se traduzca en frutos.

 

Fuente: Revista Colores Hispanos Magazine

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Entrevista en Televísame para la película En la ciudad sin brújula

Entrevista realizada por el equipo de Televísame sobre la película En la ciudad sin brújula.

 

Entrevistadora Lucía Tortosa y realización de Fernando Tornero Torner.

 

Televísame


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Entrevista de María Claudia Bonilla para la película En la ciudad sin brújula

entrevista maria claudia bonilla a antonio savinelli

Agradezco a María Claudia Bonilla la entrevista que me realizó para el Blog de su página Web. María Claudia también fue la Asistente de dirección de la película En la ciudad sin brújula y nos brindó con su conocimiento tranquilidad y seguridad a la hora de rodar.

 

Les comparto la entrevista:

 

“Hay que arriesgarse, hay que hacer las cosas y ya".

 

El primero de enero de 2013 Antonio Savinelli decidió aparcar un largo que llevaba varios años luchando por rodar y que había pasado por varias reescrituras y productoras.  Ese día resolvió comenzar otra historia, al principio no sabía sobre qué pero la nueva semilla se hizo presente los primeros días de enero cuando, mientras viajaba en tren, supo que el guión giraría alrededor de dos personajes cuyas historias inconexas había conocido en sus recientes vacaciones en Italia.

 

De regreso a Valencia comenzó esa “locura” de vivir en un “calendario mágico” que él mismo estructuró. Un organigrama en el que estaba distribuido el tiempo de gestación y desarrollo no solo de su nuevo guión sino de la preproducción, producción y post producción de su nueva película. 

 

Trazó un esquema que incluía dejar su trabajo como docente de la Escuela Off, donde tantas veces había sugerido a sus alumnos estructurar un calendario como método de trabajo, para (por fin) dedicar su tiempo a ponerlo en práctica y conseguir así cumplir con el objetivo que lo trajo a Valencia.

Antonio llegó al cine por casualidad, pues un amigo que conocía su afición por la escritura le encargó un guión y después de asistir al rodaje, Tony dejó la carrera de economía para entrar en una escuela de cine que exhibía en la entrada una cámara de 16mm  como objeto de atracción pues, para decepción de los estudiantes, no se usaba nunca en los rodajes. Así que él y sus compañeros se pusieron manos a la obra hasta conseguir los medios que les permitieron rodar sus trabajos en celuloide. Al salir de la escuela se dedicó a trabajar en spots publicitarios, dirigir sus cortos y comenzó su carrera como docente creando el Taller práctico de cine qué más tarde consiguió poner en marcha en Valencia.

 

Aunque en Venezuela le iba bien, Tony apostó por una beca para estudiar guión pues, en ese tiempo, le parecía que ese era el talón de Aquiles de las películas Venezolanas.

 

Antes de viajar a Europa recopiló algunos de los cuentos que había escrito desde los 15 años y, al no encontrar editorial, decidió editarlos él mismo para cerrar una etapa, seguro de que no volvería pronto a Venezuela. Luego, tomó un avión, cargado con sus cuentos y su decisión de hacer un largo y aterrizó en la FIA (Fundación para la Investigación del Audiovisual) gracias al programa  Ibermedia. Desde entonces ha recibido varios premios de escritura, fotografía y video, desarrollando una carrera que se nutre del ejercicio de la enseñanza y de la creación audiovisual, avanzando siempre con firmeza hacia sus objetivos.

 

El título de su ópera prima: En la ciudad sin brújula, me recuerda mi sensación,  hace casi once años, cuando nos conocimos en las aulas del Palau de Pineda provenientes de distintas latitudes, buscando las mismas coordenadas y por donde pasaron varios miembros del equipo que ha formado parte de esta película, gracias a la cual, nos hemos reunido nuevamente después de haber recorrido caminos paralelos durante estos años.

 

Tony ha conseguido comprometer en su proyecto a gran parte de los buenos amigos que ha encontrado en esta ciudad, entre los que se cuentan sus alumnos y un grupo de colaboradores de diferentes nacionalidades que hemos logrado comunicarnos en el lenguaje que más nos gusta, guiados por un director productor que ha sabido sacar lo mejor de cada uno de nosotros.

 

La idea de En la ciudad sin brújula surge en un viaje y habla de un viaje. Quizás porque como hijo de inmigrantes italianos en Venezuela y como inmigrante Venezolano en Europa, el viaje, es una constante en su vida, y reducir la casa a una maleta, es una situación que conoce de cerca.

En su película, la ciudad se convierte en el punto de encuentro de dos extranjeros que han perdido el rumbo hacia sus sueños. Anna, una inmigrante húngara y Pascual, un extranjero en su propia vida, cruzan sus caminos para recordar lo que realmente les importa.

 

Cumpliendo a raja tabla con el calendario que se propuso hace un año y medio, En la ciudad sin Brújula se encuentra ahora en fase de post producción  gracias a un método que ha permitido a Tony llevar a cabo sus proyectos cueste lo que cueste y que se resume en una frase suya:

 

“Hay que arriesgarse, hay que hacer las cosas y ya".

 

Fuente: María Claudia Bonilla.

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Entrevista publicada en el periódico Las Provincias sobre En la ciudad sin brújula

periodico las provincias en la ciudad sin brujula película

Compartimos la entrevista que nos realizó Noelia Camacho para el periódico Las Provincias, con motivo del Crowdfunding que realizamos para recaudar fondos y poder finalizar la película En la ciudad sin brújula

 

Artículo completo: 

 

Vino, spa e infusiones a cambio de producir una película

 

El director Antonio Savinelli busca financiación para la cinta En la ciudad sin brújula a cambio de curiosos regalos

 

El director de cine venezolano Antonio Savinelli llegó a Valencia hace diez años para estudiar un máster de guión cinematográfico y se quedó. Durante sus años como estudiante, planeó rodar una película, pero, como muchas otras ideas, se quedó en el rincón de los proyectos inacabados. Una década después, Savinelli decidió retomar su sueño de juventud y, dejando incluso su trabajo como profesor de audiovisuales, ha puesto sus ganas y sus ahorros en el rodaje de 'En la ciudad sin brújula'.

 

Cofinanciado por una productora venezolana y la participación de la Asociación Más Colores, el proyecto ve ahora dificultades para seguir adelante. Con 15.000 euros de presupuesto -8.000 de los cuáles han salido del bolsillo del propio Savinelli- la película confía en el 'crowdfunding' para continuar la fase de postproducción. Por ello, invitan a todos los amantes del cine a colaborar en la plataforma Verkami y aportar sus donaciones. “La previsión es llegar a los 3.500 euros que nos faltan para finalizar la cinta” cuenta el director venezolano. De momento, en la página web son más ambiciosos y pretenden recaudar 5.000 euros. “En una semana hemos recibido 1.090 euros, podremos llegar sobre los 3.000 en las cinco semanas que quedan para que se termine el plazo”. Pero esta colaboración tiene recompensa. Aquellos interesados en formar parte del equipo de producción de esta película recibirán, a cambio de sus aportaciones, desde botellas de vino, infusiones, noches de hotel, fotografías, cuadros, un curso de arte dramático e, incluso, un proyector de películas diminuto valorado en más de 2.000 euros.

Aunque todo ello dependerá de la financiación que el interesado haga en la película. Atrás quedaron las promesas de aparecer en los títulos de crédito y en los agradecimientos y de recibir 'merchandising' oficial de la película. Cuanto mayor sea la inversión, más suculento es el regalo. Y es que Savinelli se ha rodeado de un grupo de patrocinadores que pagan en especies tanto para realizar la película como para premiar a aquellos que se embarquen en el proyecto. Como ejemplo, si se invierten 25 euros se podrá recibir un pack de infusiones; si el dinero sube a 50, dos botellas de vino; si ya se eleva a los 150, un curso de arte dramático, teatro musical o cine; si son 280, dos noches de hotel en un conocido spa de Valencia; y si son 300, un cuadro del artista Fernando Casanova. Si la inversión va en serio y supera los 1.000 euros, se recibirá un mini proyector HD. 

 

'En la ciudad sin brújula' se ha rodado entre Valencia y la localidad de Chera. El equipo técnico ha trabajado de manera desinteresada. “La gente no ha cobrado” asegura Savinelli, quien ha contado con compañeros suyos de profesión e, incluso algunos de sus alumnos, para realizar la película. “Aparte de cumplir un sueño, hemos convertido la película en otra forma de impartir docencia”, cuenta el cineasta. Muchos de ellos son también latinoamericanos como él, que llegaron a la ciudad del Turia para aprender cine. Gracias a su colaboración y esfuerzo, la cinta ha podido rodarse, pero se encuentra estancada. Falta la fase de postproducción en la que retocar los efectos de sonido, corregir el color, realizar una copia de la proyección e imprimir carteles promocionales.

 

La película cuenta la historia de Pascual y Anna. Interpretados por Javier Mejía y Agnes Kiraly, el primero es un hombre de pueblo que viaja a Valencia para realizar unas gestiones tras el fallecimiento de su padre. La segunda es húngara y trabaja en un hotel para mantener a su hijo que está en Hungría. Son vecinos y comparten el mismo contador de luz. Esta situación hace que se conozcan e inicien una relación que les ayudará a encontrar el norte y tomar decisiones importantes en sus vidas. Según Savinelli, la película aborda los temas de la inmigración, la pertenencia, la renuncia y la soledad. “Una historia sencilla, realista y positiva que trata sobre el cambio de las personas” dice.

 

¿Y el futuro?

 

Si, al final la película consigue recaudar los 5.000 euros que necesita para finalizar la parte de postproducción, llegará el momento de buscar distribuidor. Para el venezolano afincado en la capital, el primer paso será llevarla a los festivales. Allí, si triunfa, buscar una productora que la distribuya por las salas comerciales. Pero las puertas no se cierran a nada. También se busca situarla en plataformas como Filmin para que lleguen al público.

 

Preguntado por qué no ha solicitado ayudas públicas, Savinelli cuenta cómo no podía esperar para realizar el proyecto. “No queríamos depender de una subvención”, asegura mientras confía en que sean muchos los mecenas que se unan para finalizar un proyecto que califica de 'ilusionante'.

 

Fuente: Las Provincias

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Apostar por la formación audiovisual (Periódico TAL CUAL), Antonio Savinelli.

productor valencia

El don de Antonio Savinelli también se ha convertido en una adversidad. Se ha formado en múltiples áreas y en todas trabaja y elabora proyectos, pero cree que la especialización es necesaria. “Sé que es algo contradictorio”, acepta.

 

A primera vista uno está frente a un director, luego se descubre al escritor y novelista, después se habla con el fotógrafo obsesionado con ventanas y por último se encara al profesor de cine radicado en España.

 

Esa virtud que tienen los venezolanos de ser “toderos” ha sido elevada a la máxima potencia por Savinelli. El director cinematográfico lleva casi una década radicado en la madre patria y está en su ciudad natal para presentar sus últimos cortometrajes.

 

Este sábado a las 5:00 pm se proyectará, en la Sala Cinemateca del Celarg, el material filmado en Italia y España, producidos en los últimos 4 años. Se trata de los cortos Lima Splash, Nebbia y Hábitat.

EL CINE ES INTEGRAL

El enfoque que Savinelli le ha dado a su carrera responde a un solo aspecto: “cuando trabajas con pocos recursos eso es lo que sucede. Tienes que aprender a hacer de todo”, asegura.

 

Comenzó sus estudios en una escuela de cine que cerró sus puertas con una sola promoción graduada y “como contó con la bendición de profesores muy buenos” siguió adelante haciendo talleres, ensayando y equivocándose.

 

“Esa es la única forma de aprender. Es lo que les digo a mis alumnos. Tienen que vivir, disfrutar la vida, experimentar. De allí es donde van a sacar las vivencias para sus creaciones”, explicó el jefe de estudios del Departamento de Cine en la Escuela Off Valencia.

 

No sólo ha dado clases en España. Su experiencia en el área pedagógica se extiende a la Universidad de Córdoba de Colombia, el Instituto Universitario Nuevas Profesiones en Venezuela y Escuela de cine Mastermedia en España.

 

EL ESCRITOR

Además de diversos premios en el área audiovisual y su participación en el Festival de San Sebastián con el cortometraje Zumo de naranja, también ha sido galardonado en el ámbito de las letras.

 

Fue merecedor del 3er lugar en el concurso de relatos Correveidile-Huesca, por su relato Bruma y obtuvo el I Premio en el Concurso de Relatos Trabajo e Inmigración de Valencia por su relato La mamma. Publicó el libro de relatos Alévola y otros cuentos, y está terminando su novela corta: La ciudad sin brújula.

 

“Me falta un capítulo para terminar la novela. Pero de pronto me di cuenta que ya no puedo escribir más”, dice entre risas, quien además de promocionar su trabajo se encuentra de luna miel.

 

LITUANIA COMO MOTIVO
Su último trabajo cinematográfico fue rodado en Lituania. Se trata de un documental de autor que habla sobre el paso del tiempo, el hogar, la familia y la cotidianidad, que actualmente está en fase de posproducción y está previsto su estreno para finales del año 2011.

“Me casé con una lituana y conocí su país. Su belleza natural es impactante. Es un país que me sedujo y emprendí la grabación, la cual se transformó en un documental de autor sobre la familia de mi novia”, explicó.

 

Influencias literarias mezcladas con metáforas visuales, realidad, fantasía y el hombre actual le han servido a Antonio Savinelli para desarrollar su obra. Con un sentido estético en la composición del encuadre y ambientes alejados de una realidad inmediata, apunta sus trabajos hacia un espectro onírico y simbólico.

 

Por: Yohana Silvera

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CINE: Antonio Savinelli, cineasta venezolano

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Antonio Savinelli es un joven cineasta venezolano que reside en España desde hace unos años, donde imparte clases acerca del mundo cinematográfico que aprendió gracias a sus estudios realizados en nuestro país. Egresado de la Escuela de Artes de la UCV y con una amplia experiencia en cortometrajes, se encuentra actualmente produciendo su primer largometraje que será una coproducción entre Venezuela y España. Sus cortos han merecido premios en variados festivales europeos y se han visto en televisoras de todo el mundo. Tony, como le llaman sus amigos, no descarta volver a Venezuela, más bien espera el apoyo necesario de las instituciones para regresar a su país y aplicar sus experiencias aquí para contribuir con el resurgimiento del cine nacional.

ENCONTRARTE: ¿Cuáles son tus orígenes como cineasta? ¿Dónde estudiaste, con quién?
Comencé en el mundo de cine hace doce años, en esa época estudiaba economía y realmente no sentía que fuera a terminar mi vida detrás de un escritorio. Gracias a los consejos de un amigo, terminé abandonando la carrera y decidí estudiar cine. Fue una decisión difícil pero no me arrepiento, tal vez hubiese tenido una vida más tranquila y equilibrada, pero nunca me hubiese implicado tanto en mi trabajo como lo hago ahora.

Estudié en el Centro de Enseñanzas de Artes Audiovisuales Luis Buñuel (un poco largo el nombre), y fuimos la primera y última promoción porque después de graduarnos la escuela cerró. El CEAA no tenía muchos recursos, pero si excelentes profesores y al final eso es lo que cuenta desde mi punto de vista, creo que las escuelas que tienen tantos recursos terminan simplificando la vida de los estudiantes y mutilando su creatividad, dentro de las carencias es donde emergen la mejores ideas y la mejor forma de trabajar. Durante los años de estudios, junto a Javier Da Silva comprendiendo que la escuela no contaba con los medios para hacer cine, nos embarcamos en un proyecto de cortometraje en 35mm, esta iniciativa motivó a todos los estudiantes y nos impulsó a filmar otro cortometraje en 16mm. En ambos rodajes trabajamos todos los estudiantes de cine, asesorados por los profesores, y nuestra formación logró ser más integral.  Por eso siempre les digo a mis alumnos, que las escuelas terminan haciéndolas los alumnos, y nunca debes esperar que te resuelvan la vida, si no hay recursos entonces se generan. Recuerdo que el primer día de clases, le pregunté a mi amigo Carlos Enrique: ¿Luis Buñuel es el dueño de la escuela?

ENCONTRARTE: ¿Por qué decidiste hacer cine?
Nunca decidí hacer cine, llegué por casualidad o como dicen por causalidad. A los quince años comencé a escribir relatos típicos de un adolescente, y desde ese momento la creación me fue atrapando, emocionando. Cuando tuve el primer contacto con la cámara, la emoción se triplicó y entendí que mi camino ya estaba trazado. Toda mi vida fui un pésimo estudiante, un alumno al que suelen llamar problemático, pero cuando estudié cine las cosas cambiaron drásticamente. Ya no tenía que obligarme a cumplir con el horario de clases y trasnocharme para entregar un trabajo al día siguiente, sencillamente disfrutaba desvelándome, me encantaba llegar temprano a clases y sentarme en la primera fila, incluso hacía más cosas de las que exigían en la carrera. En pocas palabras el cine se convirtió en una necesidad, no una obligación.

ENCONTRARTE: ¿Qué es el cine para ti?
El cine para mi es un arte, y luego un medio de expresión. Lamentablemente con el paso de tiempo se ha convertido cada vez más en un espectáculo, y las obras de carácter verdaderamente artístico han sido relegadas a un segundo plano, incluso en los festivales internacionales. Actualmente prevalece la técnica, y el efectismo ha desplazado al contenido. Se podría decir que el cine actual se ha convertido en un 
anexo de la televisión y utilizan las mismas estrategias de marketing. Por un lado los medios están a la mano y nadie puede quejarse de no poder realizar cosas, pero en el ámbito de la distribución y exhibición el tema se torna complejo, termina siendo más importante dominar la oratoria, planes de ventas, manejo de la imagen, que el discurso narrativo, puestas en escena, ritmo, etc. Pero gracias a los avances tecnológicos y la plataforma de Internet aparecen nuevas esperanzas, personas sin recursos pueden enfrentar sus proyectos, darse a conocer, y tener un acceso menos complicado al mundo del cine.

ENCONTRARTE: ¿Cuáles películas haz realizado? (entre cortos, documentales, etc)
He dirigido ocho cortometrajes, y entre cortos de alumnos y amigos unos cincuenta. El Caminante de las montañas fue el primer corto y lo dirigí con Javier DaSilva, luego realicé Andrajo el corto que más cariño le tengo porque marcó una época importante en mi vida y lo he proyectado en muchos países. Octavo arte que también lo dirigí con Javier DaSilva. Hoy vinieron por mí, una animación en la que colaboré con Adriano Ríos Sosa, un artista colombiano, y por último Leidus Belide. Ese cortometraje fue un experimento y hasta la fecha lo he proyectado solo una vez en la Cinemateca Nacional, el corto fue rodado en 16mm y fue toda una experiencia de producción, porque rodamos en la montaña, playa y ciudad, en cinco fines de semana, con cinco cámaras distintas, dependiendo de la productora de cine que nos la prestara y cinco tipos de película distintas, dependiendo de quien nos la regalará. Estuve un año con el productor César Antillano montando el corto en Bolívar Films, gracias a Jorge Jacko que nos dejó gratis la moviola, y digamos que ese corto fue un postgrado de producción y montaje. Luego viajé a España y realicé Zumo de Naranja, un corto sin pretensiones, grabado con una cámara casera y realizado más como un ejercicio que algo verdaderamente profesional. Pero como la vida es tan irónica y contradictoria, resultó ser el corto con más proyección internacional, fue seleccionado en el festival de San Sebastián, también lo adquirió el canal Sky channel con sede en Londres y fue visto como en 40 países, y hace un par de meses obtuvo el primer premio en un certamen de cortos en Valencia. Luego vino Como el Agua, un corto financiado por el Ayuntamiento de Xàbia en la Comunidad Valenciana y producido por Eccoli Producciones, ese cortometraje ha recorrido varios festivales y lo estrené hace un año en Venezuela. El último trabajo es Hábitat, un corto experimental donde utilizo espacios de una casa en contraposición con sonidos de naturaleza y animales salvajes. Espero estrenarlo el próximo año en Venezuela y por el momento fue finalista en los Premios Tirant 2008. Cada corto ha sido un mundo y siempre encuentras problemas distintos, Realmente mi formación verdadera la adquirí haciendo cortometrajes, equivocándome muchas veces y aprendiendo de mis errores. También me ha servido para conocer un montón de gente maravillosa, y a pesar de tantos dolores de cabeza, me he divertido muchísimo.

ENCONTRARTE: ¿Cómo llegaste a hacer cine en España?
Llegué a España gracias a una beca otorgada por el Programa Ibermedia, para realizar un master en guión de cine, en la Fundación para el Audiovisual (FIA) con sede en Valencia. Durante el master desarrollé el guión de largometraje Tomates Maduros junto a José Vicente Miralles, guionista y escritor valenciano. Como un largo se escribe durante tanto tiempo, ofrecí en las escuelas de cine el modelo de talleres prácticos que realicé en Venezuela. Comencé a trabajar como docente en la Escuela Off Teatro y Cine, y allí conocí a Ismael López (Eccoli Producciones), que se interesó en producir el largometraje. A partir de ese momento comencé a realizar trabajos tanto para la productora como en la Escuela Off y se agrandó mi red de contactos, que me han permitido realizar más cosas. Hacer cine en España sencillamente fue una continuación a la forma de trabajar en Venezuela, las mismas ganas, el mismo empeño, constancia, dedicación, paciencia, etc…

ENCONTRARTE: ¿Por qué España y no Venezuela? (O en todo caso, cualquier otro país) Coméntanos sobre tu trabajo docente y cómo llegaste a hacerlo.
¿Por qué España y no Venezuela? Esa pregunta la podría responder mejor el comité de evaluación de proyectos del Cnac, o la Villa de Cine. Desde que pisé España hasta el día de hoy mis proyectos están relacionados con Venezuela, y con la intención de filmarlos en mi país. Pero convocatoria tras convocatoria han sido rechazados, en desarrollo de guión, desarrollo de proyecto, documental, concursos, etc. A veces pienso que viajé a España para comer jamón serrano y tortilla de patatas, y no con la intención de formarme fuera y luego aplicar los conocimientos adquiridos en mi país de origen. Tal vez sucederá el dicho de que nadie es profeta en su tierra, porque justamente las virtudes que tienen mis proyectos en España, en Venezuela se tornan defectos. En todo caso no quiero acusar a nadie, muchas veces las historias no están preparadas para la época, a veces se adelantan y otras veces se retrazan. De todas maneras lo seguiré intentando acá, en Venezuela y en Pekín, al igual que hay que adaptarse a las nuevas tecnologías, también habrá que adaptarse a distintos países y maneras de ver el mundo. En el caso de la docencia me sucedía muchas veces, que estaba escribiendo en la pizarra y cuando giraba la cabeza para hablar con los alumnos, al mirarlos me preguntaba: ¿qué hago dando clases acá y no en Venezuela?

Pero fue pasando el tiempo y entendí que la docencia va más allá de un sentimiento patriótico, es trasmitir tus conocimientos lo mejor que puedas y dar todo de ti a un grupo de personas que están ávidas de aprender y conocer parte del mundo a través de tu realidad. También logré entender que mi función en España no deja de ser importante, porque con tantos problemas sobre el tema de la inmigración, la personas que estamos fuera y haciendo cosas buenas, terminamos siendo sin haberlo decidido, la imagen de nuestro país fuera de las fronteras, y somos personas que le damos un tinte distinto a sus realidades. Muchas veces me siento orgulloso por venir de tan lejos para aportar un grano de arena a esta sociedad, es una manera de hacerles entender a través del ejemplo, que nosotros también tenemos cosas que decir y enseñar. A Venezuela me gustaría volver y crear una escuela de cine, totalmente práctica y gratis, pero aun falta mucho camino que recorrer. Por el momento me conformo con dictar algunos talleres en Venezuela, cuando alguien se interese.


ENCONTRARTE: ¿Cuál es tu visión de la actual situación del cine venezolano, estando en el exterior?
El cine venezolano está viviendo su mejor época, y se están haciendo muchos proyectos que antes eran difícil de realizar. Hay que destacar que todo esto se ha generado gracias al estado y las políticas cinematográficas. En países sin una distribución tan potente como la norteamericana, es imposible sin apoyo del estado que el cine salga a flote. El estado debe activar la industria y aplicar leyes que protejan al propio mercado, sino terminan devorando nuestro espacios de exhibición y los peor de todo, nuestra cultura. En ese sentido, lo que se tiene hacer se está haciendo, y con el tiempo se generará la industria y la reconciliación con el espectador venezolano. Pero como nada puede ser perfecto y la vida no es tan bonita como lo pintan las palabras, el problema actual no son los recursos y el estado, sino la gente. Los que piensan que pueden hacer un largo sin dominar el guión, aquellos que dirigen sin tener conocimientos de composición, el que piensa que un actor debe interpretar como en una obra de teatro, los que hacen el sonido como si estuvieran tomando una referencia del ambiente, los que ruedan y ruedan sin tener conocimientos de montaje, los directores de fotografía que no filman como repetía incesantemente Pedro Laya: la cámara va donde cae la sombra, y los que desean contar una historia que ni remotamente está a su alcance. En pocas palabras el único problema del cine venezolano tiene que ver con la mediocridad, el oportunismo y el ego. Obviamente se están haciendo cosas sorprendentes y por cineastas muy preparados, pero están fuera de la norma. Espero que sea una cuestión de tiempo, y solo queden los que realmente están comprometidos con su trabajo, especializados en las distintas áreas, y sean sinceros con su obra.

ENCONTRARTE: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Por el momento sigo buscando el financiamiento en Europa para realizar el largometraje Tomates Maduros, estoy preparando otro cortometraje en colaboración con José Vicente Miralles, terminando una novela corta sobre la inmigración que se titula: La Ciudad sin Brújula, y un proyecto fotográfico sobre la arquitectura europea y su gente. Continuar realizando los Talleres Prácticos de Cine y dictando clases de cine en la Escuela Off. Comer jamón serrano y tortilla de patatas, ir a los conciertos gratis y viajar todo lo que pueda en Europa con las compañías aéreas de bajo coste, vivir la vida y disfrutar.

 

Andreina Gutierrez / ENcontrARTE

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Cineasta venezolano estrena corto en España (Periódico El Nacional), Antonio Savinelli

valencia savinelli

El director venezolano Antonio Savinelli presentó su más reciente cortometraje Como el agua el 21 de febrero en Valencia, España. Es el producto de una semana de grabación en la madre patria, pero también de una carrera constante de este joven creador, quien ya lleva siete producciones en este formato y negocia en las oficinas del Festival de San Sebastián el financiamiento de su primer largo.

 

Savinelli se fue hace cuatro años a España a hacer un master en guión de cine y se residenció allá. Ha conseguido algunos logros, como la inclusión de su penúltimo corto, Zumo de naranja (2005), en el Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián. Este joven vive a tiempo completo de lo que le gusta: hacer cine. Además, enseña a otros cómo lograr este objetivo, por medio de sus clases como profesor de dirección en la Escuela Off Valencia.

 

El-Nacional.com lo entrevistó vía electrónica para conocer un poco más de su última producción, que se estrenará en el país a finales de este año, también para saber cuáles serán sus próximas realizaciones.

—¿Cuál es el argumento principal de Como el agua?

—Habla sobre el paso del tiempo y las generaciones, a través de la mirada de un hijo que está pescado con su padre en la playa, al que ve por última vez antes de emprender el viaje de su vida.

 

—¿Cuánto tiempo le llevó grabar y armar el equipo? ¿Cómo consiguió financiamiento del Ayuntamiento de Xàbia?

—Rodamos en dos días. El equipo de trabajo lo armó el productor Ismael García, y tardó un par de semanas gracias a su experiencia en producción. Nosotros conseguimos financiamiento con relativa facilidad porque el guionista, José Vicente Miralles, nació en Xàbia, y a través de algunos conocidos lograron una entrevista con el alcalde. En la reunión le explicaron la importancia que tenía para el pueblo mostrar sus parajes naturales en un cortometraje. De esta manera, nos ayudaron con parte de los gastos del rodaje.

 

—¿Qué le motivó a partir a España?

—El primer motivo era para realizar un master en guión de cine, en ese momento deseaba dedicarme por entero a la escritura del guión de Tomates maduros, y aprovechar la asesoría de los profesores. En segundo lugar, para buscar financiamiento y distribución en Europa. Y por último, como experiencia de vida. Pienso que cualquier persona que desea dedicarse a profesiones artísticas, debe conocer el mundo y observar su país desde fuera.

 

—En la última edición de los Oscars había dos cortometrajes españoles nominados, ¿eso es un indicio de fortaleza de este formato en España o es mera casualidad? ¿Nota diferencias importantes entre el papel que se le concede a los cortos en España y en Venezuela?

—En España es muy fuerte el formato del cortometraje, tengo entendido que se realizan miles por año. Adicionalmente, hay 300 festivales en todo el país, y muchas ayudas económicas. Se ha llegado a estas cifras gracias al aporte del Estado y a través de leyes efectivas. Imagino que en Venezuela en pocos años, la producción cinematográfica tendrá un crecimiento acelerado, porque se está creando la plataforma necesaria, para impulsar nuestra cinematografía

 

—En su posición como profesor, ¿cómo ve el cine en Venezuela en comparación con el de otros países en cuanto a los aspectos técnicos y a las historias que se narran?

—A nivel técnico no tiene nada que envidiar a otros países, incluso me atrevería a decir que nuestros técnicos son mejores que los españoles, porque están capacitados para realizar varias labores a la vez, y trabajar con pocos recursos. En el ámbito narrativo, siento que le falta identidad. La mayoría de las veces nuestros realizadores piensan más en función de un público extranjero, que del propio. Hubo una excepción durante los veinte años de bonanza del cine nacional, y de realizadores como Román Chalbaud, Clemente de la Cerda, etc., películas como Macu, País portátil, La boda, por nombrar solo algunas. Nuestro cine logró esa identidad, porque había el dinero e interés para hacer cine. En ese sentido, actualmente existe el mismo interés por parte del Estado (dejando a un lado la politiquería), para que el cine nacional resurja nuevamente, siempre y cuando los realizadores sean honestos, y cuenten sus historias y no la de otros.

 

—Ha incursionado también en la literatura con el libro Alévola y otros cuentos, ¿Cómo influyen las dos formas de escritura en sus creaciones?

—Escribir literatura es mucho más agradecido, porque no dependes de un equipo de trabajo, presupuestos, días de rodaje, etcétera. Es sencillamente un lápiz y papel. La creación se torna más libre y visceral, das rienda libre a la imaginación y todo puede suceder. Mientras tanto, en el cine la referencia es la “realidad”, justificar todo, colocar cosas que hagan avanzar la historia; depende de muchos factores. Mientras que al terminar de escribir un cuento, el proceso concluye, en el cine es sólo el comienzo de un largo camino.

 

—¿Cómo ha resultado la tarea de buscar financiamiento para su primera película a través la oficina de ventas del Festival de Cine de San Sebastián? ¿Cómo funciona esa modalidad?

—Los mercados internacionales son salas de reuniones, para vender, comprar y distribuir, tanto proyectos como películas. Sirve para hacer un primer contacto, presentar el dossier, hablar sobre el presupuesto estimado del proyecto y las distintas necesidades del filme. Funciona muy bien, porque justamente están las posibles productoras interesadas en tu proyecto. Aparte de que puedes llegar a tener unas veinte reuniones durante el festival, esto acelera las negociaciones y te ubica con más claridad en el calendario de financiamiento. Lo difícil es concretar las citas y utilizar el poco tiempo que tienes en cada reunión para convencer a los inversores.

 

—¿Por qué le llamó tanto la atención la historia del grupo de rock venezolano Laberinto?

—Me parece interesante hacer un documental sobre esta banda que ha logrado cautivar el público Europeo gracias su fusión metal latino. Ellos al igual que su género, se han fusionado con otro continente. Me llama la atención como lograron encajar en un país totalmente distinto a Venezuela, qué factores determinaron su éxito en Holanda, cómo los ven ellos y nosotros.

 

—¿Cuáles son sus recomendaciones para los jóvenes que desean iniciar una carrera como cineastas?

—Que no dejen de creer jamás en sus sueños, que trabajen con tesón, constancia, comprometidos con su época. Que lean, viajen, vivan, y, lo más importante, que si escogieron esta carrera sólo existe un camino: filmar.

 

—¿Tiene algún rito a la hora de grabar?

—El único rito que tengo es llevar todo organizado, y mantener un buen ambiente de trabajo en el set.

 

—¿Existe algún colectivo de venezolanos haciendo cine en España?

—Conozco algunos que están haciendo cine, pero no hemos conformado ningún grupo. ¡Eso sería una buena idea!

 

—¿Fue difícil emigrar y trabajar en lo que le gusta hacer?

—Difícil hasta cierto punto, por un lado obtienes experiencias nuevas, y aprecias cosas que renegabas. Pero es fuerte estar en un país desconocido, con otra cultura, sin amigos, y vulnerable. Pero si mantienes el norte, luchas por tus sueños y te llenas de paciencia, tú realidad se termina imponiendo, los momentos malos se desvanecen, las puertas se abren y terminas sintiendo como si estuvieras en Venezuela.

 

Por: Simón González.

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Exitosa presentación en Chiva del cortometraje «El hombre del saco» ante más de 500 personas. (Periódico Tu Comarca)

Estreno cortometraje en chiva
El cine teatro Astoria de Chiva ha sido testigo directo del estreno de El hombre del saco, el cortometraje de los alumnos del primer taller práctico de cine organizado por la concejalía de Cultura del consistorio local. 
El acto estuvo dividido en dos partes claramente diferenciadas, la primera de ellas reservada a las personas que han hecho posible dicho taller, es decir, el concejal de cultura, Fernando Casanova; así como el director del taller, Antonio Savinelli, junto a los alumnos de dicho taller, que fueron representados en la persona de Merche Lacalle. Todos ellos tomaron en sus respectivos discursos al cine como ejemplo de cultura y de unión entre pueblos y sobre todo unión entre personas, porque si hay algo que une a todos es el contar historias y el cine es el mejor medio para hacerlo. Merche Lacalle cerró su alocución con una poesía de Antonio Machado en la que la soledad era la protagonista, como preámbulo a la historia que previamente se iba a narrar en código cinematográfico. 
La segunda parte, obviamente estuvo dedicada al séptimo arte, es decir, al cine. Se proyectaron dos cortometrajes de la escuela de cine Off de Valencia como preámbulo al plato fuerte de la velada. Estos dos cortometrajes tenían lenguajes distintos aunque el corte de ambos era claramente intimista. Tras ellos se proyecto el film estrella de la noche, la sala que estaba abarrotada de gente esperaba impaciente para ver el resultado del trabajo que los alumnos habían desarrollado. Y por supuesto la historia que le iban a contar, ya que el nombre del corto está muy arraigado al imaginario de los niños de una cierta edad. 
Cuando aparecieron los títulos de crédito los aplausos empezaron a escucharse de manera unánime, quedando despejada la duda acerca de la calidad tanto de la historia como de las imágenes que ilustraron la misma. Cuando la gente que asistió a la puesta de largo abandonó el patio de butacas llegó el momento de inmortalizar esta sensación de felicidad que vivía el equipo.
Y que mejor medio que los abrazos, las risas y por supuesto las diversas fotografías que se hicieron de forma conjunta al cierre del evento.
ENTREVISTA
DIRECTOR DEL TALLER DE CINE DE CHIVA ANTONIO SAVINELLI
“Me ha sorprendido el apoyo del pueblo”
El cine forma parte de la vida cultural de las personas, pero no siempre conocemos todo el traba-jo que dicha forma de expresión artística conlleva. Este semanario ha tenido la oportunidad de charlar con el director de cine Antonio Savinelli, que además de tener una larga experiencia en el séptimo arte, ha sido el encargado del primer taller práctico de cine organizado en la villa de Chiva.
¿Cómo le propusieron coordinar esta iniciativa?
Llegué a Chiva gracias a Silvia González, la agente de desarrollo local del Ayuntamiento de Chiva, ella me propuso presentar el proyecto, dado que en Chiva no contaban con este tipo de actividad. Luego me entrevisté con Fernando Casanova, el concejal de Cultura y le pareció muy interesante el proyecto para la comunidad. Nos prestó el apoyo necesario y propuso empezar lo antes posible. Lo interesante fue que en Chiva era la primera vez que se realizaba un taller cinematográfico, y en nuestro caso, fue la primera vez, que impartíamos este tipo de taller en España. Así que para todos fue la primera vez.
¿Qué valoración tiene usted de esta iniciativa?
La experiencia ha sido muy gratificante e intensa. Comenzamos por desarrollar la idea y pasando por todos los pasos subsiguientes que conlleva una producción cinematográfica: guión, producción, dirección, arte, sonido, edición, etcétera. Mientras impartíamos las clases teóricas el cortometraje cobraba forma. Estábamos sujetos a fechas de entrega y esto por un lado apresuraba el tiempo creativo, pero por otra parte nos servía mucho para no dormimos en los laureles. Con respecto al grupo debo quitarme el sombrero. Jamás había encontrado un grupo con tanta iniciativa, ganas de trabajar y aprender. También con tanta humildad, calor humano y que se entendieran tan bien entre ellos. Esta fue la verdadera clave del taller. La base del cine es saber trabajar en equipo.  
Un cortometraje tiene varias etapas, ¿cuál de ellas ha sido la más compleja?
Todas las partes fueron complejas, evidentemente. Si tuviera que seleccionar una, sin lugar a dudas fue el montaje. Tuvimos que reunir todos los puntos de vista, las imágenes, los fallos que surgieron en el rodaje y acoplar todo eso, para luego darle forma y ritmo. Realmente fue difícil y por momentos pensamos que no quedaría como habíamos imaginado en, un principio. Pero gracias a la labor del grupo, las charlas, el análisis, incluso hasta las bromas logramos llegar a la meta general.
Rodar con niños y con animales es una locura. En el cortometraje El Hombre del Saco han participado ambos. ¿Dificultó esto mucho el rodaje?
No siento que estos factores hayan dificultado para nada el rodaje. La única preocupación que teníamos era que le pasara algo al canario. Con respecto a los niños, por momentos fue complejo mantener el orden, en vista de que hubo escenas donde participaron muchos niños, en pleno sol de verano y en las calles donde nos perjudica, entre otros factores, el ruido. En el caso de las escenas de los niños protagonistas todo fluyó muy fácil; y se comportaron como unos profesionales. En líneas generales se portaron muy bien, aunque a veces perdíamos un poco la paciencia cuando se dispersaban.
Se va enviar el cortometraje a algún festival. ¿Cree usted que tiene posibilidades de ganar en alguno?
Obviamente se enviará a festivales, porque es parte del recorrido que debe cumplir un cortometraje. Las opciones siempre están abiertas. Desde mi punto de vista y teniendo en cuenta la calidad del material pienso que puede ganar algún festival, aunque no pongo las manos en el fuego, porque los festivales están sujetos a tantas cosas y punto de vista, que terminan convirtiéndose en una lotería. De lo que estoy seguro es que será seleccionado en muchos, tanto por su temática como por su acabado.
¿Le sorprendió mucho la reacción del público?
Me sorprendió el apoyo del pueblo en copar la sala. Por lo que percibí, la gente lo entendió perfectamente, se emocionó con la historia y disfrutaron mucho viendo retratados los distintos lugares del pueblo. Fue una experiencia única tanto para ellos como para todos nosotros.
Tras el éxito del taller, ¿espera usted que en el futuro se hagan más proyectos de este tipo?
Por supuesto que sí, tanto este proyecto como otros relacionados con la cultura, son necesarios y vitales para las comunidades, porque muestran un rostro distinto al acostumbrado, generan un ambiente más positivo y sobretodo cuenta con idiosincrasia propia, que nos beneficia a todos. También espero que este taller sirva como incentivo, para que los alumnos del taller continúen desarrollando cortometrajes y motivando a otros. Por parte de la concejalía de Cultura espero que siga apoyando este tipo de proyectos, y por el momento tenemos que concretar las propuestas nuevas. Lo bueno es que desde el Ayuntamiento están muy animados.
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Cinemateca presentará este jueves tres historias euro-venezolanas (ABN)

cine valenciano

La Cinemateca Nacional presentará este jueves 7, en la Galería de Arte Nacional (GAN), los cortometrajes Zumo de Naranja, Como el agua y Bolsa de huesos y recuerdos, realizados en Europa por cineastas venezolanos. 

Zumo de Naranja y Como el agua fueron producidos en España por Antonio Savinelli y Bolsa de huesos y recuerdos se realizó en Francia, bajo la autoría de Beatriz Ciliberto. 

Ambos profesionales partieron al viejo continente para realizar estudios de cine, y allá han visto despegar sus respectivas carreras, sin embargo, durante esta visita al país no han perdido la oportunidad de mostrar al público local el fruto de su trabajo. 

En tal sentido, Ciliberto comentó que su corto Bolsa de huesos y recuerdos es la historia de una cantante de 70 años que se apresta a brindar su último concierto. 

Este filme, que no tiene diálogos, dura seis minutos y medio, fue rodado en celuloide y está protagonizado por la inglesa Nesta Wyn Ellis. 

«Desde hace mucho tiempo tenía la idea de construir un personaje de este estilo, luego cuando estaba formando el guión conocí a la actriz, que es escritora y cantante, e inmediatamente la historia salió. Gracias a ella esta película se logró como es», relató Ciliberto. 

Este cortometraje constituyó la tesis de grado de la realizadora, quien obtuvo su título en dirección de cine en la Escuela Internacional de Creación Audiovisual y Realización en París, Francia. 

La cineasta señaló que el corto ya ha sido presentado en festivales de Eslovenia, Turquía, Italia y Sudáfrica, además de algunas muestras individuales en Francia. 

Por su parte, Savinelli, actualmente residenciado en España, presentará en la Cinemateca Nacional sus dos producciones más recientes. 

Zumo de Naranja, realizado durante el curso de un master en guión de cine en la Universidad Internacional Méndez Pelayo, de Valencia (España), relata la historia de dos jóvenes que conviven en un apartamento, uno de ellos, adicto al jugo de naranja. 

Este cortometraje participó el año pasado en el Festival de Cine de Donostia-San Sebastián, en el país ibérico, en el apartado Escuelas de Cine, donde compiten producciones hechas por estudiantes. 

«Ahora lo traigo para que pueda terminar de cumplir su objetivo, que lo puedan ver los venezolanos», aseguró Savinelli. 

Como el agua, por su parte, fue realizado por Savinelli en noviembre pasado. Está basado en la historia de un padre que sale de pesca con su hijo. El viaje se convierte en un periplo por el tiempo. 

Savinelli informó que tiene propuestas en Francia y en España para organizar muestras de cine venezolano, y en ese sentido se encuentra en la búsqueda de jóvenes realizadores interesados en mostrar sus trabajos. 

«Mi intención es llevarme los cortos para mostrarlos. Mientras se pueda ir exhibiendo el cine venezolano afuera siempre será positivo», aseveró el director. 

En cuanto a la situación del cine venezolano actual, ambos realizadores se mostraron optimistas y dieron su visto bueno a las iniciativas llevadas a cabo en el sector por parte del Gobierno Nacional. 

«Creo que el cine venezolano cada vez está mejor», sostuvo Savinelli, quien resaltó la iniciativa de la Cinemateca Nacional de abrir salas de exhibición en todo el país. 

Savinelli enfatizó que un gran paso fue la creación de una distribuidora de cine, Amazonia Films. «La gestión de cine que está haciendo es excelente, y no lo digo con tintes políticos. La distribución es una de las cosas donde más cojea el cine latinoamericano y si no hay los canales de distribución es como si no tuviera sentido haberlo hecho, y aquí ahora tenemos a Amazonia», dijo. 

«También esta la Villa del Cine, que es como una súper productora. El CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía) también está dando más aportes y financiando las óperas primas, yo lo veo por mi caso, y siento que se está abriendo mucho. Ojalá que cada día crezca más y que se sigan haciendo las   cosas bien», puntualizó Savinelli. 

En cuanto a la visión del cine venezolano en Europa, Ciliberto destacó: «Se ha abierto un poco más. El cine venezolano ha estado presente en algunos festivales en Francia, y ahora con la reforma de la ley se han escuchado comentarios. Cuando fue a Cannes, el año pasado, fue un salto muy grande, pero todavía falta una conexión más fuerte y un poco más de intercambio».

 

Fuente: ABN

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Salir para poder llegar (Periódico El Nacional)

Entrevista Savinelli Films

Antonio Savinelli y Beatriz Ciliberto regresan al país con sus cortos hechos afuera para integrarse al mundo nacional

 

"Creo que cualquier persona que se quiera dedicar al cine tiene que salir de su país y verlo desde afuera". Asi piensa Antonio Savinelli. Lo  acompaña Beatriz Ciliberto. Ambos, cineastas venezolanos que decidieron salir del país, como muchos jóvenes con esa inclinación profesional, para ampliar  sus horizontes y formarse, ahora están de regreso con dos cortos el primero, y uno la otra. Los tres serán presentados en la Cinemateca Nacional hoy, a las 7:00 pm.

 

Bolsas de huesos y recuerdos fue la tesis de Ciliberto en Francia. Con una mirada fresca, hermosa fotografía y sensibilidad silenciosa, la cineasta cuenta sin palabras la historia de una cantante en su última noche de presentación.

"Fue mi tesis. Una idea que había tenido por mucho tiempo. Un personaje que me había rondado. Ha sido bien recibido en algunos festivales. Gusta la fotografía, el ambiente, la música. Es un poco especial".

 

Como el agua, de Savinelli, sirve de viaje de vida a un niño que en una tarde de pesca con su padre se encuentra con el paso del tiempo y consigo mismo. Jugo de naranja fue diferente. "Fue un ejercicio. Incluso la cámara me la prestó la actriz. Lo hice por pasar el rato, no me preocupé por lo técnico. Luego lo envié a competencia y fue seleccionado en San Sebastián", explica el realizador.

 

Ambos cineastas desean hacer cine en el país. Sus próximos proyectos, sus primeros largometrajes de ficción, serán hechos aquí. El de Savinelli, Tomates maduros, será la historia fantástica de un hombre que quiere hacer volar un aeroplano usando combustible tomates. Por su parte, Ciliberto planea hacerlo en Santa Bárbara del Zulia, pero primero está sumergida en el proyecto de un documental que filmará en varios países del sur de África sobre un proyecto de organización comunitaria. Ambos coinciden en que últimamente ha habido un despertar del cine nacional, tanto en las carteleras como en la producción. "Justamente ahora hay un interés distinto. Se está apoyando al cine. Mi intención es hacer cine aquí. Por suerte, ahora hay más apoyo", señala Savinelli.

 

"Antes las películas no llegaban a los cines. La distribución siempre fue un problema. Ahora es diferente. Vas a un multiplex y entre las opciones que te ofrece casi siempre hay una película venezolana", acota Ciliberto.

 

El Cortometraje

 

Beatriz Ciliberto:

"Es una forma muy libre de expresarse, puedes ser muy egoísta haciendo un corto y es necesario serio de vez en cuando. En los largometrajes tienes que pensar más en el público. Los cortometrajes también son ideas que te llegan a la cabeza y que nunca podrías cuajar en un largo. Nacieron para ser cortos''.

 

Antonio Savinelli: "Sirven para formarte y como carta de presentación de tu trabajo. Es muy libre. En una película hay demasiado dinero invertido, demasiados intereses, con el corto puedes ser tú mismo".

 

Por: Nerea Dolara

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Cortas historias llegan desde la otra orilla (Periódico El Nacional).

Periódico el Nacional Savinelli

Cortas historias llegan al cine desde la otra orilla

 

Beatriz Ciliberto se fue hace cinco arios a Francia en busca de formación, un nuevo idioma y vivencias para nutrir su imaginario; hoy regresa a Venezuela con un cortometraje bajo el brazo y muchos proyectos en mente. 

 

Antonio Savinelli tiene cuatro arios en España, también cruzó el océano para nutrirse de conocimientos y experiencias, que le han servido para los cortos que presenta junto al de Ciliberto, esta noche a las 7:00 pm en la Cinemateca Nacional. 

 

Bolsa de huesos y recuerdos lleva por título el trabajo de la caraqueña. Narra la historia de una artista que en el ocaso de su carrera canta por última vez, al tiempo que es testigo de cómo el tiempo le ha encontrado una suplente. Todo un drama narrado sin una palabra, sólo con acciones, música y el predominio de la imagen sobre la palabra.

Los cortometrajes de Savinelli llevan por título Zumo de naranja y Como el agua. El primero es la anécdota de un hombre que esconde tras su adicción al jugo de naranja otro vicio, que le traerá consecuencias mortales. Como el agua, es casi una fábula que dicta que cada persona tiene su misión (un pez) de la cual hay que estar pendiente y tener paciencia (como en la pesca). 

 

Ambos cineastas descartan que se esté produciendo una fuga de talentos en Venezuela, "mientras la gente se forme y vuelva", expresó Savinelli. Los dos esperan seguir un tiempo más en Europa, pero desean regresar a dejar en su país lo obtenido en el extranjero. 

Savinelli prepara un largo titulado Tomates maduros, sobre un hombre que aspira a hacer volar un aeroplano usando este fruto como combustible. 

Ciliberto tiene en mente un largometraje, llamado Santa Bárbara, basado en una tragedia ocurrida en el Zulia, y un documental en África.

 

Los jóvenes tienen confianza en el futuro del cine nacional

 

Por: Ángel Ricardo

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Dos cineastas venezolanos preparan sendos largometrajes en Europa

dos cineastas venezonalos preparara sendos largometrajes en europa

Caracas, 6 Jun. ABN.- Los cineastas venezolanos Beatriz Cilliberto y Antonio Savinelli, residenciados en Francia y España respectivamente, preparan en el viejo continente sus largometrajes con una honda visión latinoamericana e historias relacionadas con el tercer mundo.

 

Ambos realizadores, que cursaron estudios de séptimo arte en Europa, se encuentran en el país para presentar este jueves en la Cinemateca Nacional tres cortometrajes de su autoría.

 

Savinelli informó que se encuentra en fase de preproducción de su largometraje Tomates maduros, filme que se desarrollará en un pueblo del llano venezolano.

Tomates maduros ha recibido el apoyo de inversionistas venezolanos y españoles y cuenta la historia de una máquina voladora cuyo único combustible son los tomates maduros. La película está inspirada en un relato escrito por el propio Savinelli y publicado en la revista Vulture, en España.

 

El realizador, quien participó en el pasado Festival de Cine de Donostia San Sebastián con su corto Zumo de Naranja, señaló que ya ha escogido a un par de actores para el largometraje y que pretende iniciar el rodaje en un año aproximadamente.

 

Savinelli estudió en España en la Universidad Internacional Méndez Pelayo de Valencia gracias a una beca del programa Ibermedia y reside en España desde hace cuatro años.

 

Por su parte, Cilliberto realizó estudios de Dirección de Cine en la Escuela Internacional de reación Audiovisual y Realización en París, Francia, y planea realizar el próximo año un documental sobre movimientos sociales de Sudáfrica.

 

Cilliberto viajó a ese país africano a presentar su corto Bolsa de huesos y recuerdos y luego confesó haber quedado prendada de lo que vio.

 

«Conseguí un instituto que hace programas de desarrollo de las comunidades. Estuve en contacto con ellos, les hice una propuesta y estuvieron de acuerdo en que yo me fuera a hacer un documental allá», relató.

 

«La idea es que yo me vaya por varios meses a formar parte del grupo que se va a ayudar y, luego, filmar. Mi plan es también hacer un reporte escrito y audiovisual porque ellos trabajan con Brasil y Panamá en desarrollo de comunidades, así que mi idea es poder traer algo a Venezuela», resaltó la realizadora de 25 años de edad.

 

Luego de este documental, Cilliberto tiene en mente realizar un largometraje de ficción llamado Santa Bárbara. «Está basado en una historia real que sucedió en los años 60 en Santa Bárbara del Zulia. Se trata de una familia llamada Semprún que por diferencias

y por ser temida fue masacrada por su pueblo», contó la realizadora.

 

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El corto roza la literatura: un papel y un lápiz. Puedes darle rienda libre a la imaginación con una sola camarita y una computadora (Revista Vertigo)

Entrevista Savinelli revista vértigo

Beatriz Ciliberto y Antonio Savinelli andan en buena racha. Radicados ambos en el exterior, ella acaba de volver a Venezuela para participar en la producción de la película que rodará Fina Torres en el Amazonas. Luego viajará a África, para hacer un reportaje de largo metraje en Angola, Mozambique, Suráfrica y Zambia. 

 

Él ha regresado al país para resolver detalles para la realización de su primer largo, que ya tiene título: Tomates maduros, escrito en colaboración con José Vicente Miralles. 

 

El proyecto de Ciliberto, quien es egresada de la Escuela Internacional de Creación Audiovisual y Realización en Francia y de la Academia de Cine de Nueva York, será la continuación de una producción que hasta ahora sumaba cuatro cortometrajes, mientras que Savinelli, quien ha cursado un master de guión en Valencia, dará el salto al formato largo luego de foguearse en la dirección de siete cortos, uno de los cuales -Zumo de naranja (2005)- fue seleccionado para participar en el pasado Festival de San Sebastián.

Los dos presentaron al público de Caracas una muestra de sus trabajos: la pieza que fue a San Sebastián y la posterior Como el agua (2007), de Savinelli, y Bolsa de huesos y recuerdos (2005) de Ciliberto. 

 

Además del Master en Guión de Cine en el Centro de Formación de Guionistas Luis García Berlanga de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Valencia, España, Antonio Savinelli también se desempeña como profesor de Dirección de Cine en la Escuela Off de esa ciudad. Ha dictado además talleres de guión en la Universidad de Córdoba, en Colombia, y en Venezuela. Fue también uno de los organizadores del Taller Práctico de Cine que se dictó entre 2002 y 2003, y en el que fueron producidos 12 cortometrajes en 16 mm. Su viaje de estudios a España fue posible gracias a una beca de la Fundación Ibermedia. 

 

Beatriz Ciliberto ha trabajado como productora y asistente de dirección en diversos documentales. Fue seleccionada para el Sithengi Talent Campus en Suráfrica, donde nació el proyecto que la llevará a rodar próximamente en ese continente.

 

—¿Cómo llegó Zumo de naranjas al Festival de San Sebastián?

—Donde yo estaba haciendo el master hicieron un concurso –explica Antonio Savinelli–. Al mejor guión lo iban a seleccionar para hacerle toda la producción. Yo hice el guión pero no fue ganador. Entonces, como a mí me había gustado el guión dije que lo iba a hacer por mi cuento. Le pedí una camarita prestada a una amiga, una MiniDV de las normales, y lo hice. Después lo mandé, y lo aceptaron. Me di como el gusto, la verdad. 

 

—¿Ustedes continuarían haciendo cortometrajes, si tuvieran la oportunidad de desarrollar una carrera en el largo?

—Yo lo que quiero hacer realmente es largometraje –confiesa Savinelli–. Pero, si existe la posibilidad más adelante, y me provoca, hago un corto. Porque me parece que es un formato bastante rico en lo que se refiere a las propuestas. Es muy amplio. En un largo uno tiene que pensar más en el espectador, por todo lo que requiere a nivel económico. En cambio, un corto le da rienda libre a la imaginación y puedes inventar lo que quieras. Por eso no descartaría el corto más adelante.

 

—Yo pienso igual –añade Ciliberto–: quiero seguir haciendo cortometrajes. En el corto y existe la posibilidad de ser egoísta y hacer algo para ti. Un largo es realmente algo que tienes que vender. 

 

—¿Es el corto uno de los formatos más personales del cine entonces?

—Sí, yo creo que es lo más personal –sostiene Savinelli–. Incluso ahora, con toda la tecnología que hay es mucho más personal. Yo creo que el corto roza la literatura: un papel y un lápiz. Puedes darle rienda libre a la imaginación con una sola camarita y una computadora.

 

—Ustedes dos han viajado fuera de Venezuela y se han formado en el exterior. Salir del país, ¿es como ir a las Grandes Ligas del cine?

 Antonio Savinelli duda antes de responder.

—Es difícil la pregunta. Yo creo que sí y no. Sí, en el sentido de que siempre hay que salir del país de origen para ver a tu país desde fuera. Y en realidad es obvio que el cine que se hace en Europa es un cine de mejor calidad, sobre todo por el dinero que le inyectan al cine. Entre comillas, ahí sí sería como las “Grandes Ligas”: tienes los festivales internacionales, que en su mayoría están en Europa. Pero, por otro lado, en Venezuela no hay que envidiarles nada a otros países. Aquí también hay buenos equipos, buenos técnicos, buenos cineastas...

—Pero...

—Pero falta desarrollar mucho más el cine, como en toda Latinoamérica.

 

—En tu corto parece haber un afán de trascender la limitación del lenguaje y la localidad, Beatriz.  ¿Eso fue una búsqueda deliberada?

 —No. Eso fue más que todo por la manera como se filmó, sobre todo por la locación. El corto era un poco más en otro estilo, tenía otro ambiente planteado. Y después, cuando yo conseguí ese lugar donde filmé, cambió la idea del corto. Me adapté al lugar y adapté un poco el personaje al sitio. No cambió totalmente el significado del corto, porque se podía hacer en cualquier otro lugar. Pero cambió un poco el ambiente que se le creó: el personaje, el vestuario, todo cambió gracias a la locación.

 

—Pero, si dices que pudo haber sido hecho en cualquier otro lugar, sí pareciera haber un afán de ser universalista.

—Sí. En cualquier lugar quiere decir en cualquiera de las locaciones. Un lugar como estándar.

 

—Entonces, ¿crees que el cineasta debe ser universalista?

—Sí, claro, porque nosotros no tenemos que buscar a un público sino a todo el mundo. Eso es lo que quisiera poder hacer. 

 

—La compenetración con España que se percibe en tus cortos, Antonio, ¿se dio naturalmente o fue un afán?

—Eso se dio naturalmente, porque desde el primer momento no intenté hacer cortos. Yo me fui a España sobre todo para formarme y para ver mi país desde fuera. Pero yo los proyectos que tengo quiero hacerlos aquí en Venezuela.

 

—El Gobierno de Venezuela acaba de otorgarle 18 millones de dólares a Danny Glover para que haga una película. ¿Qué haría Antonio Savinelli si le dieran 18 millones de dólares?

—Yo me gastaría 1 millón de dólares en mi película y con los otros 17 millones forjaría una escuela de cine donde se pueda formar gente. 

 

—¿Y Beatriz Ciliberto?

—Yo haría mi documental, y luego financiaría 10 películas más. Utilizaría el dinero para producir largometrajes aquí en Venezuela.

 

Por: Pablo Gamba

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Cineasta venezolano filma en España (Revista MagaCinex)

cineasta venezolano filma en españa

Cineasta venezolano filma en España

 

El cineasta venezolano Antonio Savinelli, quien reside desde hace tres años en Valencia-España, ha logrado abrirse camino dentro del ámbito cinematográfico español.

 

Realizador especializado en guión, producción, dirección y cámara. Autor de 7 cortometrajes y numerosos spots publicitarios. Organizador y director del Taller Práctico de Cine en Venezuela en el cual se filmaron 12 cortometrajes en 16mm y escritor del libro: Alévola y otros cuentos. Actualmente reside en Valencia (España) y trabaja como profesor de dirección en la escuela de cine Off Valencia, y se encuentra en fase de preproducción de su opera prima Tomates Maduros y el documental Más allá del laberinto que serán filmados el presente año, su más reciente cortometraje Como el agua de género ficción, con formato HD, duración 10 minutos, en Español.

 

La historia en clave mágica, habla sobre el tiempo y las generaciones, desde el punto de vista de un niño que se encuentra pescando con su padre, y a quien ve por última vez antes de emprender el viaje de su vida: todo tenemos un pez especial el nuestro y hoy te toca a ti. Crónica del tiempo fugaz y una genealogía de la sangre de todos. Historia de hombres hechizados por el viento. Porque todo vuelve, como el agua.

 ¿Cómo nace la idea del guión “Como el agua”?

La idea nace porque el productor Ismael García, quería realizar un corto que hablara sobre las generaciones, el paso del tiempo y el camino que recorre un ser humano a lo largo de su vida. Nos reunimos con el guionista José Vicente Miralles y le propusimos el tema, pero con varias condiciones técnicas (poco personajes y todo en exteriores). En un par de semanas estaba lista la primera versión y luego hicimos el trabajo de mesa entre todos hasta que llegamos a la versión final.

 

¿Cómo se involucra el director en el desarrollo del cortometraje?

Por un lado respeté la premisa inicial y los aportes temáticos del guión. Conversé muchas horas con José Vicente para intentar percibir su visión y de que forma le tocaba la obra.

De esta manera tenía bastante claro el mensaje y pude comenzar a trabajar en la realización, aportando en el aspecto visual nuevas lecturas de interpretación que no se encontraban en el guión, y eliminando textos que no funcionaba o reiteraban.

 

¿Cuáles fueron los principales retos que les presenta “Como el agua”?

Al ser una historia netamente mediterránea, que no tenía nade que ver con mi realidad, sentía cierto temor de que los espectadores españoles no se identificaran con los personajes.

También me preocupaba trabajar con un equipo técnico y artístico que no eran venezolanos. Pero en el rodaje llegué a la conclusión que no importa de que nacionalidad seas, mientras trabajes con gente capacitada y con ganas de aportar ideas.

El niño protagonista tenía 10 años, y había que dirigirlo como si estuvieras jugando con él.

 

¿Algún otro comentario que desees agregar?

Durante el montaje pasamos varias crisis. Un día decíamos que todo era un desastre y otro día que el corto era una maravilla. Hasta que logramos encontrar una salida y ahora que está terminado no sabemos si nos equivocamos o no.

El corto fue seleccionado en los Premios Tirant 2007 de Valencia, y será estrenado en el mes de marzo.

 

Por: Luzmira González.

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Antonio Savinelli completa siete cortos (Semanario Todos Adentro)

semanario todos adentro savinelli

Otro cineasta venezolano se abre peso en el exterior y ahora su set es España, donde prepara su primer largo y otros proyectos fílmicos

 

Atención: algo esta pasando con cine venezolano del siglo XXI y en especial del año 2007. Sus creadores dentro o fuera del país están en una carrera contra el destino y contra el tiempo. Si, se dejaron de tonterías o de prejuicios y han echado a rodar sus largos o sus cortos. ¿Qué saldrá de todo ese esfuerzo donde participan codo a codo el Estado y los artistas, además de sus aliados foráneos? Difícil decirlo antes de que se exhiban las películas de tantos trasnochos. Lo único cierto es que el gran ganador será uno solo: el cine venezolano y por ende la comunidad o el colectivo o los ciudadanos que ostentan el gentilicio. 

 

La información más reciente sobre el avance artístico de otro cineasta venezolano. nos la comunica el infatigable Carlos Ancheta. quien comenta que Antonio Savinelli. ha dirigido en tierras españolas sumas reciente cortometraje: Coma el agua. 

 

Este trabajo de Savinelli, en clave mágica, habla sobre el tiempo y las generaciones, desde el punto de vista de un niño que se encuentra pescando con su padre y a quien ve por ultima vez antes de emprender el viaje de su vida. Parte de una premisa que lo define: todos tenemos un pez especial, el nuestro y hoy te toca a ti. Es una crónica del tiempo fugaz y una genealogía de la sangre de todos. Es una historia de hombres hechizados por el viento. porque todo vuelve, como el agua. 

 

El cortometraje, cuya duración es de diez minutos y el guión lo firma Jose Vicente Miralles, fue rodado durante el pasado noviembre en Xabia, (Comunidad Valenciana), en el paraje natural de la Cruz de Portixol, producido por Eccoli Producciones con la colaboración del Ayuntamiento de Xabia. Ahí actuaron: Ivan Biergo, Pep Ricart, José Soler, Manolo Melero, Eduard Vázquez, Irene Moya y Pato Nogues. 

Savinelli, quien reside desde hace tres años en la española Valencia. ha logrado abrirse camino dentro del ámbito cinematográfico español donde se desempeña como realizador y profesor de dirección de cine, en la Escuela Off Valencia. Su anterior cortometraje, Zumo de Naranja fue seleccionado en la muestra del más reciente Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián y relata la historia de una joven que comparte su apartamento con un adicto al jugo de naranja, lo cual desencadena una serie de inusitadas situaciones.

 

Madura su largo

El proyecto del primer largometraje que prepara Savinelli titulado Tomates Maduros ha empezado con buenos pasos el camino del éxito: ha sido presentado en la oficina de ventas del Festival de Cine de San Sebastián, un espacio donde profesionales de la industria, compradores y vendedores. intercambia material publicitario sobre proyectos producidos o en proceso de preproducción. 

 

También ese guión fue seleccionado en el Festival de Cuenca 2006 (España) para participar en un taller de perfeccionamiento de guiones, y actualmente se encuentra en fase de preproducción. 

 

Hay que subrayar que Tomates maduros recrea la historia en un pueblo imaginario del llano venezolano, donde el Rey o su gobernante quiere hacer volar un aeroplano utilizando como combustible tomates maduros. Tan descabellado proyecto despierta para siempre las vidas de los habitantes del pueblo quienes, inmersos en la monotonía, estaban muriendo de mengua.

 

El laberinto

Otro de los proyectos que particularmente entusiasma a Savinelli en estos momentos es la realización de un documental que ha titulado Más allá del laberinto sobre la banda venezolana: Laberinto, la cual fue creada entre Guarenas y Caracas y desde hace 15 años sus integrantes están radicados en Holanda donde honran a nuestro país fuera de las fronteras.

 

Siete por ahora

Antonio Savinelli se ha especializado en guión, producción, dirección y cámara. Fue organizador y director del Taller Práctico de Cine en Venezuela, en el cual se filmaron 12 cortometrajes en 16mm y además escribió el libro Alévola y otros cuentos. Es autor de siete cortometrajes y numerosos spots publicitarios. Ancheta informa que el ya ha realizado Zumo de naranja (dv) 2005; Leidus Belide (16 mm) 2003: Hoy vinieron por mi (35 mm). 2001: Octavo arte (35 mm). 2000: Andrajo (16 mm), 1999; El caminante de las montañas (35 mm) 1998.

 

Por: E.A. Moreno-Uribe

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El guion “perfeccionado” de Antonio Savinelli "Tomates maduros" será su opera prima en el largo

tomates maduros savinelli

El guion “perfeccionado” de Antonio Savinelli "Tomates maduros" será su opera prima en el largo

 

El realizador venezolano Antonio Savinelli encontró tres años atrás en Valencia (España), el lugar idóneo para desarrollar su carrera cinematográfica, que ha dado como fruto los cortometrajes "Zumo de naranja" y "Como el agua", aunque los dos largometrajes que tiene en preproducción le llevarán de vuelta a Venezuela.

 

Luego de presentar su cortometraje "Zumo de naranja" en el Festival de Cine de San Sebastián, Savinelli estrena el 21 de febrero, en el marco de los Premis Tirant, que promueve anualmente la Industria Audiovisual Valenciana, el corto "Como el agua", una historia rodada en Xàbia, en el paraje natural de la Cruz de Portixol, que en clave mágica, habla sobre el tiempo y las generaciones, desde el punto de vista de un niño que se encuentra pescando con su padre, y a quien ve por última vez antes de emprender el viaje de su vida.

Estos trabajos representan los primeros pasos en España del realizador de 30 años, quien sin embargo relaciona con su natal Venezuela a los dos proyectos de largometraje que tiene en carpeta. La opera prima del realizador será "Tomates maduros", que recrea la historia en un pueblo imaginario del llano venezolano, donde el Rey quiere hacer volar un aeroplano utilizando como combustible tomates maduros, lo cual modifica las vidas de los habitantes del pueblo, inmersos en la monotonía y a punto de morir de mengua. Este proyecto tiene bastante camino recorrido, tras presentarse con éxito en la oficina de ventas del Festival de Cine de San Sebastián y ser seleccionado su guion en el Festival de Cuenca 2006 (España) para participar en un taller de perfeccionamiento de guiones.

 

El otro proyecto de Savinelli es del género documental y lleva por título "Más Allá del Laberinto", una mirada sobre la banda venezolana Laberinto, la cual fue creada entre Guarenas y Caracas, cuyos cinco integrantes están radicados en Holanda desde hace 15 años.

 

© abc guionistas

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In Spagna l'Opera prima de un regista italo-venezolano (Periódico La Voce di Italia)

savinelli italo vnezolani

Si Chiama Antonio Savinelli, è un giovane cineasta italovenezolano. In Spagna sta presentando in questi giorni il suo primo cortometraggio: Come l’acqua. La storia narrata in chiave magica, tratta un argomento sui cui tutti riflettono costantemente: il tempo attraverso il succedersi delle generazioni. Il tema è affrontato partendo dallo sguardo di un bambino che pesca con suo padre, é questa l’immagine che il ragazoo fisca nella memoria prima di iniziare la propria vita indipendente. Il corometraggio é stato prodotto il mese pessato nella cittá di Xabia, finanziato da Eccoli Producciones con la collaborazione Della municipalitá di Xabia.

Savinelli, che risiede da tre anni a Valencia, é riuscito a fare del cinema, una passione, la propria professione di vita, lavora infatti come professore nella scuola Off di Valencia. Il suo precedente cortometraggio: Zumo de Naranja, é stato selezioneto nel piú recenten Festival Internacionale del Cinema di Donostia-San Sebastián e affronta la storia di un ragazzo che condivide l’apartamento con un drogato da “succo d’arancia”, nascono cosí una serie di situación inusuali.

 

Il próximo progetto é un film dal titolo “Tomates Maduros”, é stato presentato presso l’ufficio vendite del Festival del cinema di San Sebastián, uno spazio dove si incontrano i professionisti del cinema.

 

Il tragitto di Savinelli é tipico di molti italiani di seconda generazione. Riscorprono col tempo non tanto le radici italiane, ma quelle piú profonde europee, e partecipano a pleno titolo nella costruzione dell’identitá del vecchi continente, ed hanno il dono di unirlo all’America Latina, cioé l’altro occidente.

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9 cortometrajistas opinan sobre los cortos en Venezuela (Revista Vertigo)

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1. El cine venezolano, en lo que a largometrajes de ficción respecta y también a largos documentales, atraviesa un buen momento desde 2006, como consecuencia de la entrada en vigor de la Ley de Cine. Independientemente de las dificultades que haya para exhibir los filmes, ¿cómo percibe usted el panorama en el caso de los cortometrajes? ¿Es igual de promisorio en lo que a la creatividad respecta?
 
Antonio Savinelli: Creo que actualmente en Venezuela a raíz de la aprobación de la Ley de Cine, los cineastas venezolanos estamos perdiendo el sentido verdadero del cortometraje: formación. Me produjo mucha sorpresa ver que en la convocatoria pasada del CNAC, había inscritos 21 proyectos de largometrajes para largometrajes de ficción en óperas primas, y 28 en cortometrajes. Lo cual evidencia que el cortometraje está siendo relegado a un segundo plano. Y muchos realizadores están obviando que justamente el género del cortometraje sirve para formarse y encontrar un estilo propio.
2. La Ley de Cine establece la obligatoriedad de exhibir cortometrajes nacionales en las salas. ¿Ha realizado alguna gestión ante las distribuidoras para lograr que esto se cumpla en el caso de sus películas? ¿Por qué? En caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿cuáles fueron los resultados?
Antonio Savinelli: Pienso que esa ley en un plano real no es aplicable, porque el cortometraje ya tiene sus canales de distribución y exhibición. Normalmente los espectadores, cuando van a ver una película, tienen la libertad de escoger qué desean ver. Difícilmente un espectador irá a una sala de cine para ver exclusivamente un cortometraje, a menos que sea en un festival de cortos o una muestra conjunta de varios cortometrajes, que son justamente sus canales de exhibición.
3. ¿Cree que el CNAC está haciendo lo suficiente para lograr que se cumpla lo dispuesto en la ley para la exhibición de cortometrajes nacionales? ¿Cree usted que podrían hacerse más cosas?
Antonio Savinelli: Siempre se puede hacer más. Lo que podría hacer el CNAC es apoyar cada vez más propuesta de festivales, muestras de cortos, programas televisivos abocados exclusivamente al cortometraje. Potenciar de alguna manera esos canales de exhibición.
4. Héctor Palma, en Ni tan largos... ni tan cortos, y la Villa del Cine, en dos proyectos que están en producción, comienzan a explorar la fórmula de reunir varios cortos o medios en un programa de la duración habitual de un largometraje. ¿Qué le parece a usted la alternativa? ¿Tiene planes en este sentido?
Antonio Savinelli: Aun no he podido ver la película de Héctor Palma, pero pienso que el film tiene un problema de base con respecto a su duración, no termina de ser un corto ni un largo. Esto limitará enormemente su distribución porque no cumple con el estándar establecido a nivel mundial. Con respecto a propuestas conjuntas de cortometrajes, me parece que ese género está obsoleto. Justamente, una película es la visión única y homogénea. Con unidad y compenetración de las tramas. Ese tipo de alternativas resultan interesantes en casos puntuales, pero nunca como una fórmula de producción.
5. ¿Qué otras alternativas cree que existen o podrían existir para la exhibición o difusión de los cortometrajes?
Antonio Savinelli: La alternativa más fiable son los festivales nacionales e internacionales, y en esa dirección se debe apuntar, teniendo cada vez más presencia el ámbito internacional. Otra opción viable son páginas web que sirven como intermediario para agilizar las inscripciones de los cortometrajes en distintos festivales, como por ejemplo: Shortfilmdepot.
6. Debido a los constantes avances y cambios, la tecnología se ha convertido en una preocupación central para los cineastas de hoy. ¿Cuáles cree usted que son los equipos ideales en este momento para realizar un cortometraje en Venezuela? 
Antonio Savinelli: Antes de preocuparse los realizadores por los avances tecnológicos, se deben preguntar que desean contar y cómo contarlo. Luego según las necesidades narrativas, se debe escoger qué tipo de tecnología utilizar. Nunca antes, porque cada proyecto tiene necesidades distintas. Para un proyecto de bajo prepuesto, se debe tener como mínimo una cámara Minidv HD, un buen micrófono y una maleta de luces. 
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La realización del cortometraje en Venezuela

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En una entrevista que te hicieron para la revista Vértigo tu mencionas (cito textual): "los cineastas venezolanos estamos perdiendo el sentido verdadero del cortometraje: formación". Con base a esa declaración te hago la primera pregunta: 

 

¿Por qué consideras que el verdadero sentido del cortometraje es la formación?

 

Antonio Savinelli: El cortometraje dentro del cine es el formato más libre, espontáneo y con menos riesgo económico. Cuando hablamos de una película, en la que están implicados miles de factores y presupuestos muy altos, en teoría no se puede fallar y todo tiene que estar planificado en función al espectador y recuperar la inversión (por lo menos dentro de los patrones estándar de producción). 

Por el contrario el cortometraje se puede realizar con pocos recursos y presupuesto. Tiene un ambiente más abierto y pocas veces se realiza para recuperar la inversión. Así mismo el simple hecho de proyectarse en festivales, cineclub, muestras y televisoras de corte más autoral, hacen que el cortometraje cumpla su objetivo, o por lo menos de la mayoría de los realizadores.

 

En ese sentido, el cortometraje termina convirtiéndose en una vitrina para nuevos talentos, en el telonero de un grupo de música famoso, y en el laboratorio para experimentar, equivocarse y aprender.

La mejor manera que conozco para aprender, es filmando y equivocándose, de esta forma vas perfeccionando tu trabajo y lo más importante te sirve para encontrar una voz propia, sin que se parezca a una imitación.

 

En el cortometraje descubres que cosas funcionan sobre el guión, el discurso narrativo, el eje, la importancia del primer plano, cuando una música debe colocarse, etc.. Allí aprendes todo lo que podrías aprender en un largo, pero sin tener que arruinarte económicamente.

 

¿El cortometraje, según tu opinión, no debe enfocarse a un fin promocional o comercial?

 

Antonio Savinelli:Todo depende. Si estás comenzando es mejor olvidarse de todo ese tema y centrarse exclusivamente en aprender, tener el ego adormecido y no creer que eres un genio al realizar el primer trabajo. Por esa razón me sorprendió que en la convocatoria pasada del Cnac había casi la misma cantidad para proyectos de largo y cortos, cuando el cortometraje tendría que triplicar a los proyectos de largometraje. Significa que algo no está bien. O la mayoría cree que está preparado para hacer un largo o la gente no le interesa aprender.

Por ejemplo un cortometraje excelente es Ungüento para manos agrietadas, de Cezary Jaworski. Pero imagina todo lo que ha rodado y todo lo que aprendió Cezary Jaworski antes de hacer ese corto.

En este caso se podría pensar en promoción y comercialización, sencillamente porque no cumplía una función de formación, sino de exploración y/o expresión. Es un cortometraje realizado con la misma rigurosidad de un largo, con el mismo nivel de trabajo, formación y calidad.

 

 

¿Los grandes festivales y premios que galardonan cortometrajes toman en cuento al cortometraje como un elemento formador?

 

Antonio Savinelli: La mayoría de los festivales no toman en cuenta la formación. Los festivales subsiste gracias a subvenciones, patrocinante y sobretodo el nombre. 

Los festivales de mayor prestigio son aquellos que pueden dar mejores premios en metálico o proyección internacional. 

 

En ese sentido reciben miles y miles de cortos, lo cual hace que tengan un espectro bastante amplio para seleccionar cortometrajes, y siempre se termina imponiendo la técnica (muy relacionada con la inversión) y las propuestas novedosas, por lo cual el que realizó un corto mientras estudiaba pocas probabilidades tendrá.

 

A excepción de las grandes escuelas de cine, que terminan imponiendo su entorno y recursos, y quieras o no terminas haciendo una obra maestra. 

 

Luego están los festivales de categoría A, como Cannes, San Sebastián y Venecia entre otros. Qué ya no necesitan prestigio y tienen categorías exclusivamente para escuelas de cine. Justamente los festivales más importantes son lo que dan mayor relevancia a la formación, porque saben que allí es donde están en teoría la próxima generación.

 

No sé si estés al tanto, pero sino nada pierdo con preguntarte, ¿Conoces si el criterio que utiliza el CNAC para el financiamiento de cortos es: el apoyo a la formación de nuevos realizadores o el respaldo a la producción de cortos de calidad para ser seleccionados por festivales reconocidos internacionalmente?

 

Antonio Savinelli: El criterio del Cnac obviamente es invertir el dinero del estado, en producciones que tenga el mayor alcance nacional e internacional. Esto conlleva a que se aprueben los mejores proyectos según sus criterios de evaluación. La formación no tiene mucho que ver en este apartado, pero si la experiencia, el estado necesita los mejores resultado: ganamos tantos premios internacionales este año, estuvimos en tantos países, etc. Y que sirva todo esto, como un instrumento de exportación, que conozcan nuestra cultura fuera de las fronteras y que tengamos presencia internacional.

 

¿A grandes rasgos, cuáles crees que son los pasos a seguir por todos los actores del cine nacional para consolidar una cultura, seria y responsable, cortometrajista en Venezuela?

 

Antonio Savinelli: En primer lugar pienso que los cortometrajista venezolanos y los que están estudiando cine. Qué esperen el momento adecuado para enfrentar un proyecto de mayor envergadura, y que si no tienen todas las cosas claras y dominan todas las áreas cinematográficas, que sigan aprendiendo.

 

Y por parte del estado, que mientras no exista una verdadera escuela, en condiciones, con recursos, y con un nivel de exigencia alto, el dinero invertido, las leyes cinematográficas, y las políticas culturales, no tendrán el mismo alcance, que podrán tener si las personas aprenden desde la base y se les forma como es debido. No con cursos, talleres y conferencias. Pero supongo que será cuestión de tiempo para crear la escuela.

 

Por: Oscar González.

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Valencia es el centro de las miradas del mundo cinematográfico (Periódico Valencia Hui), Antonio Savinelli.

entrevista valencia hui antonio savinelli

Valencia es el centro de las miradas del mundo cinematográfico

 

La FIA forma a más de 400 guionistas de Europa y América Latina en los últimos años

 

Desde hace cerca de un lustro la ciudad de Valencia viene dibujándose como centro de un fructífero intercambio de miradas cinematográficas desde las dos orillas del océano. Lo que empezó en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo como un cursillo de guión de quince sesiones hace ahora catorce años, a día de hoy es uno de los puntos de reunión más reconocidos a nivel internacional por los profesionales del cine. 

Cinco años atrás, al calor de aquella primera experiencia, la constitución de la Fundación de Investigación del Audiovisual (FIA), tal y como explica su director, Joan Álvarez, fue el punto de partida de un acuerdo con el programa Ibermedia que hoy consolida a Valencia como foco de animación internacional, eje sobre el que pivota un intercambio de proyectos que crece continuamente. Ibermedia, en palabras del director venezolano Antonio Savinelli, afincado en Valencia, es una caja de solidaridad cinematográfica entre países de habla hispana. Contempla, entre otras cosas, becas de estudio y perfeccionamiento así como importantes ayudas al desarrollo y culminación de proyectos.

 

A la hora de pensar y definir el panorama de la producción cinematográfica en nuestra ciudad hay que dejar de lado el modelo que regía Hollywood hasta mediados de los años 90. La concentración de medios y capital en un único lugar – Madrid en el caso español – deja paulatinamente paso al establecimiento de redes locales de producción, asociaciones de capital y creativas. Dentro de este nuevo ordenamiento global significa que las productoras valencianas tienen la posibilidad (y la necesidad) de establecer contacto con otras del estado español, Europa o América (y aquí es de nuevo donde entra el papel dinamizador del programa Ibermedia). El significado más evidente del cambio es que se rompen los viejos esquemas; hoy los creadores ya no se ven abocados a emigrar.

 

Volviendo al papel que juega la FIA como demiurgo valenciano, en estos años han pasado por sus aulas más de cuatrocientos guionistas y los más prestigiosos profesionales del mundo. Recientemente, además de guión, ofrece un programa docente exclusivo en el cual se añaden la dirección y la producción aplicadas a un esbozo ya existente. El resultado más reciente es “La Bicicleta”, película del valenciano Sigfrid Monleón sobre el guión de un alumno de la FIA, Martín Román. En proceso de gestación hay otros largometrajes alumbrados en la escuela, como “Tomates Maduros”, de Antonio Savinelli, perfeccionado en Valencia, con productora en Valencia, y que se encuentra en el proceso ya nombrado de búsqueda de coproducción internacional para, probablemente, ser rodada en Latino América. Este sería el ejemplo paradigmático del funcionamiento del programa Ibermedia en lo tocante a la ciudad de Valencia. También ahora, y es un nuevo ejemplo de colaboración y aportación fluida, de trasvase de ideas y capacidad entre América y Valencia, el mismo Antonio Savinelli ha dirigido el cortometraje “Como el Agua”, una historia netamente mediterránea, financiada en su totalidad por el Ayuntamiento de Xàbia. Otro caso de autores venidos con el programa Ibermedia que se han hecho un hueco en nuestro sistema audiovisual es de la, también venezolana, Claudia Pinto, actualmente dentro del equipo de la serie de producción valenciana “Negocis de Família”, que se emite en Canal 9. En este sentido Valencia se convierte en puerta de entrada y salida de proyectos para todo el mundo, ganando una importancia que viene reforzada por la Ciudad de la Luz de Alicante.

 

Hasta ahora hemos hablado de cine valenciano en clave económica, pero ¿y las ideas? Para el director de la FIA la producción autóctona todavía es demasiado pequeña para hablar de una poética, una estética y una temática reconocibles. En cualquier caso el modelo productivo de las redes transnacionales establece la necesidad de que si bien las historias pueden beber de raíces concretas, localismos, su conjunto ha de ser globalmente asimilable. Hasta que no pasen cinco o seis años más no es razonable hablar de cine estrictamente valenciano.

 

Este repaso no estaría completo sin hablar del papel de Radio Televisión Valenciana como agente animador del audiovisual valenciano. En el reciente encuentro mundial Foro 50 sobre la televisión, celebrado en Madrid, y codirigido por el propio Joan Álvarez, se llegaba a la conclusión de que la televisión pública está llamada, incontrovertiblemente, a ser el motor del audiovisual de su zona de influencia. Según parece, desde el nombramiento de Pedro García como director general del Ente, se han construido puentes de complicidad con la industria, inexistentes sólo unos años atrás.

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Soñar no cuesta nada: Antonio Savinelli rescata el cine venezolano.

savinelli rescata el cine venezolano

Conocí a Antonio Savinelli en casa porque necesitaban la ayuda de Rahamut para editar unos comerciales del Instituto Universitario Nuevas Profesiones. Luego nos encontramos en la Cinemateca Nacional, porque se iban a presentar los cortos del Taller Práctico de Cine (XII), también un par que él había realizado. Como este mundo es tan pequeño, sus amigos y los de la familia Rahamut-Chirinos, terminaron siendo los mismos. Pero antes de llegarlo a conocer por completo, Antonio Savinelli se marchó a España a realizar su único y gran sueño: hacer cine. Cuando le escribimos para saber si nos podía hablar sobre su estadía, nos comentó que este e-mail había llegado en hora buena porque se encontraba revisando ese viaje que lo llevó a alejarse de sus seres queridos: Esta fue su gran respuesta:

 

“Llegué a España hace un año para estudiar un Master en guión de cine, gracias a una beca que me otorgó el Programa Ibermedia. Mis expectativas eran: encontrar trabajo en cine, llenarme de contactos que me pudieran servir más adelante y paralelamente escribir un guión de largometraje bajo la supervisión de los profesores.

Envié ciento veinte curriculum a empresas productoras y ninguna llamó, los supuestos contactos jamás aparecieron y los expertos profesores (sin desprestigiarlos) no aportaron de mucho, supongo que por las fallas a nivel organizativo del master, o sencillamente porque bajo teorías, pragmatismos y visiones comerciales, no se puede realizar una verdadera obra artística. Criticaban constantemente el cine norteamericano y nos adoctrinaban sus reglas, idolatraban películas que aportaban nuevas estructuras narrativas, pero te negaban la posibilidad de hacer algo fuera de los cánones establecidos, hasta que terminé abandonando la escritura del guión, por lo millones de prejuicios que sembraron en mi cabeza.

 

Trabajé como recepcionista en un hostal, ahorrando la mayor parte del sueldo y la otra gastándola en una que otra fiesta con amigos del master. Descubrí que si te descuidas y pierdes por momentos el norte de tus sueños, irremediablemente te comienza a absorber el sistema. Terminas conformándote con la vida que tienes, puedes comprar cosas, comer bien, no existe la inseguridad, pero al final es igual o peor.

 

Lo que más extraño de Venezuela es: luchar sin fatiga para cumplir mis objetivos, filmar y los Talleres Prácticos de Cine, donde conocí a los verdaderos artistas.

 

Actualmente vivo en Barcelona y tomé nuevamente las riendas de todo esto, estoy escribiendo no uno sino dos guiones de largometrajes, y antes de esperar la tan ansiada posibilidad de trabajar en cine, prefiero registrar una productora de cine (a través de financiamiento y subvenciones) e intentarlo por mi cuenta, ¡como siempre!

 

Mis planes son los mismos que tenía antes de venir, levantar algún tipo de financiamiento en Europa para utilizarlo en Venezuela.

 

Mi responsabilidad con la gente del taller es mucho más comprometida que antes, porque siento que estando aquí a mediano plazo les puedo brindar y garantizar una forma más segura de hacer cine en Venezuela.

 

Al final de cuentas mi experiencia en España no ha sido traumática, por lo menos aprendí a cocinar mejor, planchar, y lavarme los interiores.

 

Europa termina siendo igual de difícil que nuestro país, y supongo que en cualquier parte del mundo será lo mismo, la diferencia la hace uno y no dejar de creer jamás en nuestros sueños.

 

La visión cinematográfica de Valencia es como decía un amigo del master: - A Valencia le falta que la desvirguen para que se convierta en una verdadera ciudad.

 

Anécdota tengo muchas, por ejemplo vivía con un inglés de 69 años que en invierno se bañaba con agua fría y después caminaba por la casa descalzo y en toalla, mientras yo dormía con una cobija de invierno y cien trapos encima.

 

Otra de las cosas buenas que me sucedieron fue que en Valencia me publicaron el cuento Tomates Maduros, de mi libro de cuentos. Tuvo un tiraje de 20 mil ejemplares. Además realicé dos muestras de los cortos y Corto Circuito (una distribuidora) exhibió algunos cortos de los talleres durante un mes en Valencia”.

 

Por: Susana Chirinos.

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